Depa de soltera en el extranjero.

diciembre 19, 2017, In: Daliamente
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Por: Gloria Hernández

Desde que salí de la universidad comencé a vivir esa etapa en la que la mayoría de los estudiantes entramos, ese momento incómodo cuando el ciclo escolar termina y da paso al del trabajador Godín, el cual pasa la mayoría de sus días en una oficina frente a un escritorio, a veces hasta por más de 8 horas al día. Mi corazón me decía que seguramente había algo más que sólo despertar, comer, trabajar, ir a casa y dormir; así que a mi cabeza loca llegó la idea de experimentar vivir sola en otro país, algo así como un “Depa de soltera” pero en el extranjero.

Comencé por investigar las opciones que estaban a mi alcance y cabe mencionar que justo en ese momento no tenía ninguna. Me topé con la realidad de que la idea de ser mujer independiente y foránea costaba y costaba mucho, comenzando por el dinero ¿De qué rayos pensaba vivir, comer, pagar la renta, mis chuchulucos etc.? Secundando porque no tenía el idioma de ningún país al que quisiera ir y a esto sumándole que el riesgo de que las cosas no salieran bien y me tuviera que retachar a mi país con mi huacal y mi gallinita me provocaba mucho miedo.

Siempre he creído que nunca hay que dejar de hacer las cosas por miedo ni por pereza, si en verdad amas ese sueño que Dios puso en tu corazón, entonces ¿qué estas esperando para lograrlo? Y así fue, comencé a trabajar noche y día para poder alcanzar esa meta que alguna vez visualicé.

La mejor opción que se acomodó  en aquel momento fue siendo Au Pair en San Francisco California, se dice que sólo hay una ciudad a la que se va sola por primera vez y la adopta como suya, sin lugar a dudas esta lo fue. El plan consistía en apoyar a una familia americana a cambio de comida, dinero y un techo donde vivir, tuve la fortuna de contar con un propio estudio el cual se encontraba en el garaje de la casa, era una onda Harry Potter porque quedaba justo debajo de las escaleras, sin embargo una vez dentro contaba con todo los servicios que una veinteañera necesita, un baño, cocina, frigobar, barra para comer y por supuesto mi habitación. Tal vez no era en toda la extensión de la palabra un departamento sin embargo tuve que vivir todo lo que esto conlleva, desde establecer un día para la limpieza general, organizarme con los gastos mensuales, tratar de decorarlo con algún detalle personal, hacer la despensa, que al principio fue de las cosas que más me costó porque no tenía ni la menor idea de que sí y que no, recuerdo que un día se me hizo fácil comprar tres cereales tamaño jumbo porque estaban en oferta ¿quieren saber cuál fue el resultado? Tuve que tirar una caja completa porque se hizo rancio y terminé odiando el cereal por muchos meses; y demás barbaries y labores como esas, pero es verdad que así como tenía varias responsabilidades con mi nuevo hogar, también puedo hablar de todos los beneficios que tenía, como invitar a mis amigas y celebrar juntas, hacer pijamadas o intentar cocinar algo nuevo, llegar a la hora que quisiera y saber que la chancla voladora no iba a esperarme, la privacidad y tranquilidad que me ayudaban  a organizar mis ideas y el conocimiento de saber que todo lo que deseas está al otro lado de tus miedos, porque a pesar de que no era fácil vivir sola, el simple hecho de haberlo intentado hizo que valiera la pena.

 Al finalizar mi año no quería regresar a México porque sabía que tenía que vivir en la mismas condiciones de antes y francamente el tener mi propio espacio era algo a lo que ya me había acostumbrado, sin embargo  fue justo eso lo que me motivo para ir en busca de un lugar propio, la idea de comenzar una nueva aventura en mi propio país me hacía muy feliz; la oportunidad llegó y me fui a vivir junto con mi hermana  así que ahora a este nuevo proyecto me gusta llamarlo: “Depa de soltera” pero con Roomie.

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