El Depa del Amor

septiembre 11, 2016, In: Daliamente
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El día que di la noticia de que me iba a mudar con mi novio, hubo muchas personas que opinaron que era una locura, que cómo yo siendo una soltera cool, iba a renunciar a mi libertad… y es que a la gente le gusta opinar, aunque no se los pidas. Hubo también quién me dijo que era una etapa increíble y que si estaba segura de estar con la persona correcta, lo hiciera. Y justo eso fue lo que hice.
Después de tantas y tantas y tantas malas experiencias, y de casi casi tener una maestría en fracasos amorosos, llegó César, con sus detalles, con su transparencia, con su buen sentido del humor, con sus planes increíbles y con todo lo que yo desde hace tantos parches a mi corazón, buscaba.

Así no 🙈

Una foto publicada por Depa De Soltera (@depadesoltera) el

Cuando él me propuso irme a vivir con él, dije que no sin pensarlo; obviamente me parecía una broma. La segunda vez que me lo pidió le dije en forma sarcástica “sí, claro” y obvio seguía pensando que era broma. Hasta que un día se puso muy serio y me dijo, “Dal yo no estoy jugando, en verdad quiero que vivamos juntos”. ¡PUM! Ahí sentí que se me hacía nudo el estómago. Yo amaba mi depa de soltera y me aferraba a él con uñas y dientes; no quería renunciar a eso. Pasó el tiempo y cada vez me convencía más de querer estar con él. Pasábamos semanas enteras juntos y nos encantaba decir “¿En tu casa o en la mía?”, eso fue lo bueno de los dos vivir solos. De repente su cepillo de dientes en mi baño, ahí sentí un microinfarto; días después, su zacate, su shampoo, su rastrillo… Pasaron lo días y un día descubrí que toda su ropa ya ocupaba una gran parte del suelo de mi sala; terminé vaciando algunos cajones de mi clóset para ordenar su ropa. Lo mismo en su depa; mi shampoo, mis cremas, zapatos y la mitad de mi clóset dentro del suyo. Sin querer ya estábamos compartiendo gastos de despensa para prepararnos la comida de toda la semana. Los domingos los destinábamos para ir al mercado. Yo desinfectaba la verdura y él la picaba; dejábamos todo listo en tuppers para toda la semana… Ya compartíamos una rutina como una pareja que llevaba años de vivir juntos y eso me gustaba. desayunos-saludables A veces pasábamos los días en su depa y a veces (casi siempre) en el mío. Hacíamos grandes maletas cada vez que decidíamos cambiar de depa. Al principio fue divertido, pero después comenzó a ser bastante cansado. Así que decidí llevarme una gran maleta de ropa, zapatos y cosas personales a su depa. Pasó una semana, dos semanas, tres semanas… hasta que ya no regresé a mi Depa, más que para vaciarlo poco a poco. Una de las cosas que me detenían para no irme a vivir con él, es que moría de miedo de perder mi libertad, de que no funcionara y de quedarme como el perro de las dos tortas, sin novio y sin depa de soltera. Después entendí que no es renunciar a la libertad, es compartir tu libertad con la persona que amas; y que si fuera por miedo quizá jamás me hubiera atrevido a vivir sola, sin embargo lo hice y me funcionó, ¿qué mas daba arriesgarme a vivir nuevas experiencias con el chico que amo?  Ninguno de los dos sabemos si esto funcionará, si viviremos juntos para siempre, si nos casaremos, si tendremos hijos; de lo que sí estamos seguros es que nos amamos y queremos estar juntos hoy.

Una cena romántica, alguien y yo. #love #ilovehim #daliabaufer #depadesoltera #romantic #inlove Una foto publicada por Depa De Soltera (@depadesoltera) el

Si estás pasando por esta etapa, disfrútala, diviértete y no te preocupes por el qué dirán, la gente al final siempre va a hablar.

Haz lo que te haga sentir feliz, olvídate de los tabúes y vive ahora tu Depa del Amor.

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