EL MONSTRUO DE LA LIMPIEZA

agosto 1, 2017, In: Enchúlame el depa
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Por: Abby Duarte

Ok, todos hablan de las cuentas, las responsabilidades y otros tantos miedos a los que te enfrentas al dar el gran paso de irte a vivir sola; pero hoy te contaré de una leyenda, de la que nadie ha querido hablar, y que no debe de ser nombrada… LA LIMPIEZA

Sí, en casa de tus papás ayudabas limpiando de vez en cuando, te encargabas de tu cuarto, trapeabas una vez a la semana, lavabas tu ropa, etc. Pero la realidad es que cuando vives sola, llega este monstruo que te persigue constantemente, busca alimentarse de tu tiempo y tu cansancio, y no se sacia fácilmente. Y acostumbrarse a tener que vivir con él, no es algo muy lindo de aceptar; es como esa visita incómoda, irritante que sólo busca no dejarte en paz para tener una tarde libre de Netflix and chill.

Su misión es obsesionarte con su presencia, al grado de desarrollar el síndrome de “la suegra chismosa que va de visita a casa de la nuera que no quiere”, jajajaja. O sea,  de pronto no puedes ver los trastes en el fregadero, el baño sucio o mucha basura en el bote (espero no ser la única que le pase esto).

Pero como diría Jack el destripador “vayámonos por partes”.

Reto 1

Lavar el baño y sobrevivir para contarlo. No es que esté súper sucio y huela mal, no, pero es algo que simplemente antes no te encargabas de ello, o no prestabas atención a cuántas veces había que hacerlo.

giphy (1)

Reto 2

Lavar los trastes y pensar que esto no tiene fin, que no se acabará jamás y estás reconsiderando la idea, de que tal vez este se tu nuevo hobbie favorito D:

giphy (2)

Reto 3

La aventura de sacar la basura, me encanta (sarcasmo), porque siempre te sorprende, jajaja. No sabes cómo será esta vez, a lo que me refiero es que, eso de andar corriendo por toda la casa, o departamento para sacar la basura de los baños, la cocina y patio para dejarla justo antes de que el camión llegue es extremo. Muy bien girl si lo conseguiste, pero después de celebrar tu victoria de alcanzar a sacar la basura, justo después de esto, te das cuenta que venías en pijama, con un calcetín de uno y otro diferente y traías las pantuflas o “chanclas” al revés, y para colmo el vecino guapo sale y tú sólo te sumerges en color rojo y quieres desaparecer.

Aunque sigo descifrando cómo hacerme amiga del monstruo de la limpieza, tengo que admitir que encuentro el trapear la casa muy reconfortante…

giphy

Y a ti, ¿qué te gusta o disfrutas de hacer la limpieza en tu casa?