La primer despensa

agosto 7, 2015, In: No te quemes
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Cuando vives solo por primera vez, todo es emocionante. Te levantas por la mañana, y sólo puedes escuchar el silencio de estar finalmente por tu cuenta: el eco de tu independencia. Ves el brillante sol por la ventana, brincas de la cama y te diriges hacia la cocina para prepararte el desayuno. Abres la alacena y … ¡Oh no! No hay nada. Está todo vacío; la alacena, el refri, todo, no hay nada. Es entonces cuando desearías que el eco de tu independencia no retumbara tan duro y menos en tu hambriento estómago, debido a que te das cuenta que: si tu no lo haces, nadie más lo hará. Ya no está tu mamá para comprarte el cereal o si acaso para preguntarte si se te ofrece algo del súper. Ni siquiera está el resto del guisado que prepararon en la semana; la vida como la conocías, ha cambiado. Después de respirar te das cuenta que sólo hay una cosa por hacer: comprar tu primera despensa. Pero, ¿qué tanto debo de comprar? me imagino llegando al primer pasillo del super y me veo completamente petrificada: ¿qué tanto necesito?, ¿y si me falta algo? … que flojera regresar después, tengo que trabajar toda la semana así que ya no me da tiempo… ¿cuánto me voy a tardar?

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Para empezar, lo más importante es guardar la calma, respirar, y recordar que esto lo estás comprando para ti. Hazte a la idea de que probablemente vas a ir de pasillo en pasillo, cual mamá, pero que finalmente lo vas a lograr. Después siéntate en tu cocina vacía y haz una lista de lo indispensable: salsas (Valentina, Maggi, Salsa inglesa), aceite, sal, azúcar, limones, fruta para desayunar, picar o cenar, la caja de cereal más grande que puedas encontrar (por que es lo que más dura) leche, jamón queso, tortillas, verdura para ensalada, aceite, huevos, atún (el atún siempre te salvará)… ¡Ah claro, agua!… y un vinito para cuando vengan tus amigas… Y así es como comienzas a dominar el arte de lo que llamamos: hacer las compras del Depa de Soltera. Claro que aún no vas a dominar del todo el arte del presupuesto, así que te aconsejo tratar de llevar lo quieras gastar y a eso súmale un poquito más, por que nunca sabes.

 

Sube a tu coche o en caso de no tener uno, toma el camión, no olvides apartar para el taxi de regreso, ya que no vas a poder subir todas tus bolsas del súper en el transporte público, y a veces es mejor, cuando estás sola, que te dejen en la puerta de tu casa, por eso de la cargadera de bolsas.

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Te sugiero NUNCA ir al super con hambre porque compras todo lo que no necesitas. Una vez que llegas, abres tu lista y vas de pasillo en pasillo, cuando ya tienes todo, llegas a la caja y ¡Voila! Hice el súper. ¡Ufff! Lo logré, no estuvo tan mal como pensé, aunque por un lado me salió carísimo; espero que a la próxima no sea tanto.

 

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Llegas a tu casa y subes las bolsas de una en una y hay hasta uno que otro vecino amable que se ofrece a ayudarte. Cierras la puerta de tu depa y te das cuenta que, ahora lo tienes que guardar y acomodar tu solita todo. Guardas el último producto adquirido, cierras la puerta del refri y te echas en el sillón muerta de cansancio, te terapeas mientras aceptas el hecho de que en una semana, cuando te hayas terminado toda tu comida, tendrás que volver a hacerlo. No hay que olvidar que vivimos en la era de las apps y tenemos todo tipo de aplicación que nos hacen la vida más fácil, en caso que de verdad no tengas tiempo para ir al super puedes usar la aplicación de Superama esta súper bien y los productos aunque sean frutas o verduras te las entregan como las pediste (maduras o verdes).

 

Recuerda tener una libretita en la cocina para que cada vez que vaya faltando algo, lo anotes y sea más fácil hacer tu lista.

¡Vivir sola tiene su onda!