Me puse el cuerno

julio 6, 2017, In: Daliamente
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Las relaciones amorosas nunca han sido muy fáciles de llevar y quien diga lo contrario que lance la primera piedra. Hay relaciones más conflictivas que otras, en unas la violencia es “normal”, en otras los celos son el pan de cada día. Y de las cosas más tristes que te pueden pasar en una relación amorosa es que te pongan el cuerno, pues cuando te pasa te queda una horrible sensación, te pasan mil cosas por la cabeza, te torturas una y otra vez con pensamientos terribles, te haces preguntas sin respuestas, se te rompe el corazón en cachitos y crees que ya nunca volverás a confiar en nadie.

Sientes un hueco en el estómago que la culpa constante no te deja llenar y te preguntas mil veces: ¿Qué hice mal?, ¿por qué a mí que tanto confié?, quizá si hubiera hecho las cosas diferente, ¿cómo fue capaz de mentirme?, ¿qué no se daba cuenta que me estaba lastimando?… Dan ganas de arrancarte todo eso que estás sintiendo de una vez por todas. De alguna manera te encierras en una habitación gris donde la ansiedad es tu única compañera, se te va el sueño y no logras ver una salida… Me ha pasado y es terrible.

Cuando me pasó me sentí fatal, sin embargo, con el tiempo descubrí que yo nunca fui responsable de las decisiones que él tomaba, pero sí era responsable de mis actos, palabras y pensamientos. Al fin y al cabo, no importa si haces las cosas bien o mal, quien decide traicionarte deberá cargar con eso y hacer con ello lo que quiera. Entre tanto pensar un día me di cuenta que me estaba poniendo el cuerno a mí misma, fue el shock más grande que experimenté en esa etapa. Suena un poco tonto, pero es verdad.

Déjenme les explico. Cuando iniciamos una relación, damos todo por la otra persona, tanto que a veces nos olvidamos de nosotras mismas. Dejamos de lado lo que tanto nos gustaba hacer los fines de semana y nos dedicamos a “complacer” los gustos y aficiones del otro. Comienzas a darle entrada a aquello que juraste nunca ibas a permitir, porque sobrepasaba tus límites de paciencia y tolerancia, a la larga ese depósito de paciencia se va haciendo más grande, cada vez más y más hasta que ya no le ves fondo y cuando intentas reclamar ya es muy tarde. Es cuando comienza lo feo para ti, ya que comienzas a cuidar cada palabra antes de decirla para que la otra persona no se enoje, empiezas a comportarte como a la otra persona le gusta que seas, te vistes de acuerdo a sus gustos, en fin… Vas creando una codependencia y eso nunca es sano.

Por eso y te lo digo de todo corazón, no permitas nunca que nadie intente cambiar tu esencia, ya que al cambiarla te estás engañando a ti misma, traicionas tus ideales, tus creencias y lo que eres. Es cierto que estar en pareja conlleva ciertos acuerdos para una sana convivencia, a veces hay que ceder para lograr un equilibrio. Lo que ya no está padre, es que quiebren tu estabilidad emocional, que denigren tu persona con violencia física, verbal, económica o con indiferencia, que te humillen y pisoteen tu autoestima. Nunca permitas esto, porque al hacerlo te estás poniendo el cuerno a ti misma. Por mucho que duela tomar la decisión de salirte de una relación en la que tú te estás poniendo el cuerno, a la larga será la mejor opción.

Que el otro te traicione y te mienta es problema de él, tú no te hagas lo mismo, hazte responsable de tu salud física y mental. Deja de preocuparte por los demás, por el qué dirán, por complacer a todos, por engancharte con los comentarios de los demás, por actuar de cierta forma con tal de pertenecer a un grupo o permanecer con una persona que no te acepta como eres. Sé tú misma, sé fiel a tus creencias, a tus planes de vida, a eso que te llena de alegría, aunque a los demás les parezca ridículo o estúpido. Nunca es tarde para recuperar la relación contigo misma, para abrazarte, perdonarte y tomar las riendas de tu vida. Ve con la cara siempre en alto y digna de ser quien eres.

Porque si tú no te eres fiel, ¿cómo esperas que los demás lo sean?