No cambio por nada mi independencia

septiembre 5, 2017, In: La covacha
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Por: Lizbeth Mendoza
 La primera vez que me di cuenta de que me gusta pasar tiempo a solas, fue un día de revelaciones. Sí, porque al mismo tiempo me di cuenta de que estar con uno mismo es realmente inevitable, un estado de 24/7, y aunque a veces te enfades de tus propios pensamientos, eres la única persona que va a estar contigo todo el tiempo. Suena un poco a una mala película de terror, pero para mí fue un periodo de encausamiento. Llevar mis pensamientos de miedo al futuro o de aprehensión con personas que formaron parte de mi vida, hacia el lado positivo.
El futuro puede parecer aterrador, simplemente porque es desconocido, pero por ahora creo que debo disfrutar de esas decisiones que me trajeron hasta donde estoy el día de hoy, en mi pequeño departamento, con pocos muebles y muchas
fotografías, con comida procesada porque la cocina y yo no nos llevamos muy bien, pero feliz; con unas ganas enormes de saber qué voy a encontrar adelante, porque ahora lo sé: puedo con eso y más.
Si pude con la primer avalancha de cuentas y aún así pude celebrar con una cerveza; si pude con el primer día que la soledad me pegó como una corriente helada, y si puedo arreglar los pequeños desperfectos, entonces puedo con la vida
adulta, aunque a veces quiera llorar porque no quiero levantarme temprano o limpiar la casa, o trabajar hasta tarde.
Sí, porque ya decidí que cambio todas esas pequeñas libertades por una mucho más grande: mi independencia.
Estar lejos de mi familia –físicamente, quiero decir– me ha mostrado una imagen de mí misma que no conocía, una yo más fuerte y capaz de resolver problemas, de negociar y de construir relaciones basadas en la confianza. Por eso si me preguntan si regresaría a casa de mis papás, la respuesta es un rotundo no. Los amo y me enseñaron a cuidarme sola, por eso decido seguir este camino, para conocerme y para encontrarme, y por supuesto, porque estoy segura de que el futuro trae enseñanzas consigo y estoy lista para pelear como vikinga.