No fue sencillo, pero logré salirme de casa de mis papás.

octubre 4, 2017, In: Daliamente
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Por: Kenya Heredia

“Los cuentos de hadas superan la realidad, no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos”

Un día me di cuenta que tenía que dejar el nido porque las órdenes de mamá no me parecían buenas. Sin embargo, hacerlo llevaba una tarea difícil. Soñaba con ese momento, mientras lavaba los platos, mientras caminaba por la calle y en todo momento. Hasta que por fin salí de mi hogar.

Fue difícil para mi familia y para mí, pues mi mamá no comprendía del todo los motivos que me habían orillado a hacerlo, pero era normal que ella se sintiera triste y un poco traicionada por mí. Pero no era así.

Los primeros días fueron muy difíciles, pues no tenía trabajo y nunca lo había tenido, así que salir y buscar me motivaba, pero cuando me recibían con una cara de “no, porque no tienes experiencia”, me destrozaban por completo. Ya llevaba casi un mes sin empleo, y era hora de pagar la siguiente renta.

Antes de salirme junté con un año de anticipación la renta y el depósito, aunque no sabía cual sería el precio, tenía una idea porque ya había estado investigando. Uno de mis amigos se ofreció a comprarme una despensa completa, me pidió una lista de lo que necesitaba y pedí lo básico. Otro amigo me regaló una tarjeta del metro con saldo para poder hacer los viajes que necesitaba para pedir trabajo.

Es un momento que te hace crecer y darte cuenta de cómo es la realidad, pues mis papás y la mayoría de mi familia no me apoyaban económicamente y eso fue lo que me hizo crecer y aprender que en esta vida estamos solos y podemos valernos por nosotros mismos.

Después en un restaurante me contrataron sin tener experiencia, me enseñaron y se volvieron parte de mi familia, pues cuando me enfermaba o me sentía mal anímicamente, ellos siempre estuvieron para apoyarme y arroparme. Creo que uno no siempre debería conocer más allá de sus fronteras.

Todo pintaba de maravilla, pues con mi trabajo, donde por cierto hay personas que valen oro, pude pagar mi primer mes de renta y los siguientes años, hasta que se convirtieron en cuatro.

De esos cuatro años, dos los viví con roomies que me enseñaron tanto a odiar cosas, como a valorar el espacio y la solidaridad de gente que no conoces y que tal vez no tengan cosas en común, pero que en los momentos difíciles siempre estarán. Creo que todos deberíamos de experimentar esa circunstancia. Las tardes de películas los jueves, las cenas ricas los viernes, enseñarse a cocinar uno a otro y contarse el cómo te fue en el día, son cosas que recomiendo vivir alguna vez en la vida.

Los siguientes dos años los he vivido sola, me sentía en algunos momentos muy triste, a veces la soledad viene a acompañarte y hace bien, pero en otras me tiraba por completo. Así que decidí adoptar un cachorrito al que le puse como nombre Lucho y el me acompañaba en las tardes a caminar. La vida me cambió totalmente, creo que las mascotas nos demuestran que salir a caminar o a jugar con la pelota hace de nuestra vida todo más tranquilo y mejor.

Ahora estoy por cumplir 5 años viviendo sola. Y ha sido de las mejores experiencias de mi vida, pues he viajado, he conocido gente increíble he aprendido a cuidar mi salud, mi alimentación pero sobre todo a conocerme y saber qué quiero, qué me gusta y cómo puedo lograr las cosas. Volverme independiente es de las mejores cosas de mi vida.

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