También los grandes peleamos con monstruos

agosto 25, 2016, In: Daliamente
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El otro día conversaba con mis amigas y recordábamos los tiempos en que éramos más jóvenes (no hace mucho de eso), los amigos que hicimos y de los que se alejaron con el tiempo, los profes de la universidad y terminamos hablando de nuestras relaciones de pareja.

Y es que con el tiempo, cada quien va creando vínculos de afecto con personas que, o nos estabilizan emocionalmente o hacen de nuestra inteligencia emocional, todo un caos. Y es que al hablar con mis amigas, muchas de ellas llevan años con el mismo novio, otras dijeron “Yes, I do” y ya hasta hijos tienen, a otras no les fue muy bien y decidieron terminar su relación por “x” o por “y”, y otras andamos aventurándonos en el amor. Entonces fue cuando me di cuenta de que crecer, madurar y alcanzar la independencia no sólo se trata de terminar la universidad, conseguir un buen trabajo o vivir sola, sino que también de tener una inteligencia emocional que nos permita identificar a aquellos monstruos que nos pueden dañar.

Desde mi experiencia puedo decir que he pasado por muchas cosas y puede ser que me haya tropezado dos veces con la misma piedra, les aseguro que ustedes también, pero lo bueno es que al final he aprendido a alejarme de aquellas relaciones tóxicas. He sabido reconocer algunos monstruos que aparecen en las relaciones, por lo que decidí describirlos en este artículo, es importante que lo reconozcan, para que después no digan que no les advertí:

El títere

Este es uno de los peores, porque a pesar de ser tranquilo, es bastante manipulador. ¿Te suena aquél novio que te chantajea, que te hace dramas intensos o te amenaza?, pues estas son características del monstruo títere. Así que si vives una relación similar, mejor aléjate. Recuerda que la manipulación es uno de los males más comunes y de los que menos nos damos cuenta.

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El desinteresado

Este monstruo al principio era el novio ideal, detallista, cuidaba su imagen, te sorprendía, cruzaba la ciudad para verte, hasta te llevaba tacos a las once de la noche. Eso era padrísimo al principio, pero con el paso de los meses, todo cambió, dejó de esforzarse hasta en pequeños detalles y en la fecha de tu aniversario dejó mucho qué pensar. Eso no está para nada bien, porque se esfuman los momentos “mágicos” y sentimos que dejamos de ser especiales para aquella persona, las telarañas invaden tus pensamientos y comienzas a pensar: seguro he de ser yo, quizá ya esté con otra, no soy lo suficiente, en fin, muchos pensamientos que en lugar de estabilizarnos, hacen que nuestra autoestima llegue al suelo.

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El Ken

Si algo lo describe es que está guapísimo y tiene un cuerpo espectacular, pero estar con él implica cambiar nuestra forma de ser, nuestros gustos, nuestra manera de vestir y hasta la forma de comportarnos. Todo es un status que debemos cumplir, prácticamente somos muñecas de compañía. Lo peligroso de este monstruo es que al cambiar por alguien olvidamos nuestra identidad y poco a poco cedemos nuestra libertad de decisión, perdemos nuestra esencia y al final todo dependerá de la aprobación del otro.

 

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El celoso

Esta criatura es de las más comunes y de las más peligrosas, pues por un lado pensamos: algo de celos no está mal, sin embargo, pasa como cuando le ponemos sal a la comida, empezamos por poner una pizca hasta que queda completamente salada. Recuerda que los celos excesivos ponen en riesgo nuestro bienestar.

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El troll

Nada de lo que haces y dices le parece. Si te vistes de tal forma o eres de tal forma, mal. Si llegas a encontrarte con alguno de ellos, por nada del mundo permitas que te desvalorice, descalifique, juzgue o critique. Recuerda que lo que pretende es bajarte la autoestima, esto nos imposibilita seguir adelante con nuestra vida. Recuerda que eres una persona que vale la pena y que no cualquier pelad@ puede llegar a destruir tu YO que has construido a lo largo de la vida.

 

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Muchas veces las relaciones de noviazgo resultan ser más destructivas que constructivas, les diré algo, que de seguro ya saben y si no lo saben aquí les va: las relaciones son difíciles, no hay pareja perfecta y el “felices por siempre” sólo se dice en las películas.

 

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Los monstruos existen, sí, pero podemos contra ellos, ganar experiencia e inteligencia emocional. Debemos aprender a reconocer cuando alguien no nos deja crecer y decirle adiós, recuerda siempre que una persona estable vive una independencia tranquila y feliz.