Cena a ciegas, ¿te atreverías a vivir esta experiencia?

Hace unos días recibí una invitación para una cena con maridaje en un lugar secreto y con un menú secreto… con los “ojos cerrados” acepté la invitación.

Un día antes de la cita me enviaron la ubicación del lugar y cuando llegué no era lo que yo esperaba ver. No se trataba de un restaurante abierto al público, no había letreros ni nada que diera señas de que ahí me esperaba una experiencia que jamás había vivido y de la que no me arrepentiría nunca.

Al entrar nos recibió el Sommelier Rodrigo Márquez-Muro, quién nos compartió que la idea de organizar cenas privadas totalmente a ciegas, surgió luego de que su esposa supo que esto se hacía en Londres; ellos quisieron llevar esta idea más allá, no sólo que se tratara de una simple cena, sino de poder ofrecer a los comensales la experiencia entre el vino y la gastronomía.

Lo siguiente es el antifaz en los ojos, aquí comienza la aventura: A decir verdad, me puse muy nerviosa en un principio, pero luego de las instrucciones y la guía del staff, todo fluyó perfectamente.

Lili fue mi acompañante esa noche

The Blind Dinner consta de una cena de cuatro tiempos con cuatro diferentes vinos, cada uno seleccionado por el Sommelier Márquez-Muro para experimentar al máximo cada platillo. El menú es delicioso y lo mejor es que al momento de que haces tu reservación, te envían un pequeño cuestionario para saber si eres alérgico a algún alimento, así que puedes confiar que lo que encuentres en tu plato no te hará daño.

Privarte de la vista y alejarte de todos los distractores visuales a los que estamos acostumbrados todo el tiempo, hace que los demás sentidos se sensibilicen y así puedas conectarte y sentir cada ingrediente, oler y escuchar el vino y que cada bocado y cada sorbo te lleven a lugares, recuerdos, sensaciones e incluso a personas.

Nuestro anfitrión el Sommelier Rodrigo Márquez-Muro.

Lo mejor de todo es que al final de la cena puedes llevarte el antifaz que utilizaste a cambio de lo que desees donar. Todo lo recaudado es donado a la Escuela para Entrenamiento de Perros Guías en México y América Latina. Aaawww, una cena con causa ¿no es hermoso?. Definitivamente The Blind Dinner es el plan perfecto si eres amante de la buena comida, del buen vino y de los perritos.

Así que si quieres tener una cena romántica con tu pareja, o si quieres celebrar algo, o simplemente quieres disfrutar de una cena sin el bullicio de un restaurante convencional, este lugar es perfecto.

Recomendaciones

  • Sé puntual. Las puertas abren a las 20:30.
  • Sólo puedes asistir con previa reservación.
  • No hay estacionamiento, así que toma tus precauciones.
  • La cena dura aproximadamente una hora y media y se realizan los viernes y sábados.
  • Puedes ir vestido como mejor te sientas (no es obligatorio la pipa y guante)
  • No reveles la ubicación del lugar para que todos vivan la experiencia del misterio.
  • Y lo más importante: Ve con la mente abierta y el corazón en tus demás sentidos.

Reservaciones: www.cenaaciegas.com
Anfitrión: www.marquezmuro.com
Tienda de Vinos y Catas: www.solovino.club

No te pedí tu opinión

Qué incómodo es escuchar una opinión que no pediste sobre tu cuerpo, tus planes, tus decisiones… y no por la opinión en sí, sino porque casi siempre te agarran desprevenido y a veces no sabes qué contestar para no sonar grosero o violento. Sin embargo creo que cuando una persona se toma el derecho de opinar sobre tu vida sin que se lo hayas pedido, te da el mismo derecho de ponerla en su lugar inmediatamente. Por eso te comparto esta lista que hice en colaboración con algunos amigos, con sugerencias de posibles respuestas para que la próxima vez no te quedes callado. Créeme, ya me ha pasado y se siente horrible tener que soltar una sonrisita ante la “dichosa opinión” y morir de coraje por dentro.

  1. Mmmm ya.
  2. Ah, ok.
  3. Hace mucho vivía esperando tu consejo. (Tono sarcástico)
  4. No sabía que mi vida/cuerpo/decisiones afectaran tanto la tuya.
  5. Hace mucho dejé de ser complaciente.
  6. Es mi pedo/ es mi vida.
  7. Me vale madre lo que pienses, yo decido por mí.
  8. Que te valga madre mi vida.
  9. Deberías hacer un tutorial de cómo se debe vivir, no me lo perdería. (Tono sarcástico)
  10. Chinga tu madre, nadie te preguntó.
  11. Gracias por tu consejo, lo tomaré en cuenta.
  12. ¿Y a ti quién chingados te pidió tu opinión?
  13. Gracias, pero no me interesa lo que opines.
  14. ¿Sabes la diferencia entre una pizza y tu opinión? ¡Que la pizza la pedí!
  15. ALV (Ah, Lo Valoro)

Recuerda que nadie tiene derecho a hacerte sentir mal con sus opiniones o comentarios sin fundamentos y menos cuando tú no solicitaste que lo hicieran; eso aplica también para uno mismo. Vive y deja vivir. Esa es la clave para que no andemos soltando la lengua cuando nadie nos lo pidió.

¿Qué otras posibles respuestas pondrías en la lista?

Algún día nos reiremos de esto

A veces es mejor irse sin avisar, sin despedidas, sin aspavientos, sin dejar rastro… Vale la pena irse así cuando han quebrantado tu alma y tu fortaleza, cuando con golpes, insultos, traiciones y chantajes destruyen todo de ti.

Vete aún con la poca fuerza que te queda, vete y no mires atrás. Acepta que las cosas no funcionaron como tu esperabas, pero a partir de ahora estás a tiempo de comenzar a reconstruirte. De aquí en adelante recoge cada pedazo de ti y sin juzgarte vuelve a empezar. No detengas tus vida por esa situación que ahorita te está quitando el sueño.

Tranquila que ya va a pasar, esto no va a durar para siempre. Ten calma y sin control deja que la vida fluya. No fue un error, fue una lección y hoy la vida te está permitiendo una nueva oportunidad de levantarte más fuerte y segura de ti.

Algún día nos estaremos riendo de todo esto, por ahora, solo siente. Vas a estar bien, te lo juro.

Cada paso que des de ahora en adelante, hazlo con los hombros bien atrás, con la cara levantada y orgullosa de todas tus experiencias de vida, porque esas buenas y malas decisiones te han hecho la grandiosa mujer que eres.

Que te importe poco, mas bien, que te valga madre lo que digan de ti. Concéntrate en este nuevo proyecto, TU SER.

Llena este nuevo proyecto de planes nuevos, enriquécelo con nuevas amistades, descubre nuevos talentos, baila, canta, ve al cine sola, cambia de lugar los muebles, grítale al mundo quién eres y defiende a capa y espada tu integridad, enamórate de ti y de la vida y de la persona que ha llegado a ti; más sana, más inteligente, más productiva y más pacífica. Abraza a esa persona que ahora es un reflejo de tu nueva TÚ.

Te dije que algún día nos reiríamos de esto.

LICOR DE MUJER

Colaboración de Francisco Domínguez

 

El pecho me explotó cuando me enseñó la lencería negra. La imaginé enredada ahí, como presa. Pero ella no se imaginaba con esa telaraña puesta y encima de mí, como felina. Y empezó mi agonía. 

Esa mujer tenía una rosa en los labios. Fruta. Un cocktail que le hablaba a mi anémica alma. Contemplaba cómo abría y cerraba esa boca que sólo una vez probé, con tintes de naranja, licor y vida. Ese día su cintura se incrustó en mis manos, como una horma. 

Y enloquecí. 

Salíamos, bebíamos, hablábamos, cantábamos, llorábamos. Todo sin abalanzarnos el uno sobre el otro por más que me muriera de ganas por hacerlo. Ella, posiblemente, sólo me seguía el juego, ese en el que ella sabía la respuesta y me daba pistas con sus miradas y sonrisas que se pintaban como precipicios a los cuales caía desprotegido. 

Jugaba conmigo. Sin querer, pero lo disfrutaba. Sabía que mis entrañas pedían un poco más de sus perfumes arrebatados y violentos con los que hacía voltear a más de uno. Su clase contrastaba con su desmedido lenguaje; su piel, con la pulcra dentadura blanca; su cabello rojizo con lo natural de sus instintos. 

Ella ataba en mi cuello la correa del deseo. Y me llevaba. Y me dejaba llevar. Hasta que la presunción de su inalcanzable posición la restregaba por mi orgullo, corazón, alma, espíritu y líbido. Voló más alto de donde la quise tener y en ese vuelo se perdió. La perdí. 

Me preferí a mí, que a seguir alimentando un ego que al final marcó distancias. Hasta que un desamor la devolvió a la tierra. Ahí estuve yo, de nuevo, pero ya sin ese arrojo por acudir al llamado no solicitado, pero sí anhelado y con pretextos encontrado. 

Sin embargo, esa noche de licor, caminata, besos y de intensos abrazos, no se escapó jamás de mi cabeza. En sus desesperados sollozos nunca me aproveché aún pudiendo hacerlo. Y la cuidé esa noche en la que abandonaba una historia de amor fallido, con un punto final en forma de seda y lencería que se quedaron en la envoltura, hasta que me la mostró para llorar su mudanza.

Desde entonces deseo probar una vez más esos labios, como hacía tanto tiempo, desde que la conocí. Pero normalmente el que respeta pierde y el que abusa gana. Es otro el que se adueña por las noches de sus roces, sus sabores y humores, mientras acá, a kilómetros de distancia, a uno le queda escribir líneas con la imagen pasional de aquella mujer pantera que al acariciar rasguña, que sin querer ama y al acercarse mata.

Cómo mudarte con tu lomito y no morir en el intento

Al fin te vas del nido, empiezas una nueva etapa, ya empacaste todo y estás casi con un pie fuera, pero volteas y ves a tu peludo y fiel compañero sentado en la orilla de la puerta con esa mirada que te ha vencido tantas veces, es cuando te das cuenta de que podrás irte del nido, pero no podrás dejar a tu cómplice atrás. Así que decides llevártelo a compartir esta nueva aventura contigo.

Lo ideal es que durante este proceso de mudanza puedas encargarlo, pero muchas veces no es posible, así que toma en cuenta que no será algo sencillo, ya que al cambiarte debes estar al pendiente de todo lo que pasa alrededor: que si el camión de la mudanza se retrasó, si el nuevo departamento tiene algunas fallas que no notaste antes, que si no cabe la cama por la puerta, esas y un sinfín de cosas más durante el cambio, y tendrás la cabeza en todo menos en tu mascota. Pero no te mortifiques que aquí te comentaré qué hacer para que tu mudanza sea una situación amena para ti y tu fiel compañero.

Checa que el nuevo lugar sea adecuado para él

Hay mascotas que requieren más espacio o adaptaciones que otras, y si vas a mudarte de depa con tu lomito, lo primero que debes hacer es checar que el nuevo sitio sea agradable para él, verifica si tiene el espacio suficiente, lugares donde pueda estar dentro de casa, si es fácil que se pueda mover por el depa. Asegúrate de que haya un jardín, un parque cerca o algún lugar donde puedas consentirlo y llevarlo a pasear.

No lo pierdas de vista

Entre tanto ajetreo es muy probable que tu atención esté en todo menos en tu perrihijo, así que puedes ponerle una correa o dejarlo dentro de un porta-mascotas para que se quede quieto por un rato, ya que con tanto movimiento es muy fácil que se estrese y quiera salir corriendo de ahí, y para evitar cualquier tragedia es importante que tenga una placa con su nombre y los datos necesarios para que, en dado caso que huya, pueda regresar contigo.

Haz una lista

Lleva a la mano lo que tu perrito va a requerir durante la mudanza. Antes de meter todo en las cajas haz una lista de las cosas que va a necesitar durante este proceso y no las empaques con lo demás. Ten disponible sus platos, comida, correa, la cama o algún juguete, créeme te evitarás de muchos problemas. 

Consiéntelo

Durante y después de la mudanza trata de ser un poco más accesible con él hasta que se acostumbre al nuevo lugar, esto ayudará a que el estrés provocado por tanto cambio no le afecte mucho. Puedes comprarle algún juguete nuevo, algunos snacks, darle un masaje, jugar con él o sacarlo a pasear más veces. Si comienza a ladrar, no lo regañes, es su manera de expresar que no entiende lo que está pasando.

No cambies la rutina

Mudarte de casa es cambiar tu rutina por completo, no volverá a ser la misma por más que trates de recuperarla. Con tantas cosas nuevas es normal que tu perro se sienta un poco desorientado y le gane el estrés, por ello intenta alimentarlo o sacarlo a pasear a la misma hora que lo hacías anteriormente. Esto le ayudará a darse cuenta de que lo valoras y no te has olvidado de él.

Que conozca el nuevo lugar.

Si se puede antes de la mudanza deja que tu perrihijo conozca el nuevo depa, llévalo a dar un par de vueltas y deja que olfatee cada rincón, si no se puede, espera y no desempaques, dale chance de dar un par de vueltas por el nuevo depa. Lo anterior hará que se familiarice más rápido con el nuevo lugar. (Si lo que tienes es un gato no lo dejes salir hasta que este haya reconocido el lugar, así evitarás que se pierda en una salida).

Ponlo guapo antes de mudarte.

Antes de mudarte lleva a tu perrihijo al veterinario, en primera para que te digan si está bien de salud y en segunda para que lo bañen, le corten las uñas y le saquen todo ese pelo que normalmente suele tirar. Esto ayudará a que tu compañero de aventuras no maltrate las paredes, el piso, la ropa o los muebles. No lo lleves sucio, así evitarás que tus nuevos vecinos se quejen por el mal olor y que tu nuevo depa no huela mal.

Si has decidido llevarte a tu lomito contigo, sabes que no hay manera de cambiar de opinión y separarte de él. Considera los puntos anteriores, porque tu perro no entenderá lo que pasa y resulta estresante para él, haz que este proceso sea leve. Te aseguro que al final de todo te sentirás feliz de compartir esta aventura independiente con tu cómplice peludo.

Qué preguntar al momento de buscar roomie

Elegir a un roomie para compartir tu depa no es tan fácil como parece, ya que no siempre congeniamos con todas las personas, ya sea por tu estilo de vida o que tu forma de ser prefiera ciertas personalidades que hagan de independizarte un proceso agradable y no un martirio. 

Por eso al momento de buscar un roomie es recomendable hacer una serie de preguntas que te indiquen cómo es esa persona: si está realmente comprometida a pagar la renta, si le gustan los animales o si es muy fiestera. Por ello si andas en busca de roomie y no sabes qué preguntarle, aquí te dejo una serie de preguntas y situaciones que puedes realizar al momento de seleccionar a ese compañero de cuarto y quedarte con quien más te convenga.

Conoce sus datos generales

Empezar por saber lo general te ayudará a romper el hielo y darán paso para hacer preguntas un poco más profundas, además para conocer a alguien es importantísimo saber cómo se llama, cuál es su edad, de dónde es, a qué se dedica, si su familia vive en la ciudad o en la localidad donde estás rentando el depa. Dentro de estas preguntas generales incluye algunas sobre su salud, si tiene alergias o si padece de alguna enfermedad de la cual tú sepas qué hacer en caso de alguna recaída. 

¿Por qué tu depa?

Preguntas como: ¿por qué elegiste este depa?, ¿de lo que viste anunciado qué te gustó?, ¿cuánto tiempo piensas quedarte? Te ayudarán a saber si es por un motivo cuerdo o convincente eligió vivir contigo, estas razones pueden ser: “me queda cerca del trabajo”, “me gusta la zona porque es céntrica” o “se adecua a mi economía”. También pregunta si está dispuesto a compartir gastos como insumos de limpieza o la despensa; esto te servirá para darte una idea de cómo optimizar gastos, es decir, si van a comprar detergente o papel de baño para los dos o tú comprarás sólo para ti. 

Conócelo más a fondo

Ya que hayas hecho una serie de preguntas un poco superfluas puedes adentrarte más en su persona, eso sí no seas tan intimidante al momento de hacerlas preguntas, guarda un tono amigable; si es posible haz que se vea como plática casual. Pregunta sobre hábitos de consumo, es decir, si fuma, si le gustan las fiestas, si tiene pensado llevar a sus amigos o a su pareja. Haz que te diga cuál es la rutina de su día a día, si sus horarios concuerdan con los tuyos; todo lo anterior evitará que tu futuro roomie haga fiestas en martes porque no trabaja el miércoles, pero tú sí. También pregunta si tiene hermanos, esto servirá para saber si está acostumbrado a la compañía y si sabe vivir con alguien más a parte de sus padres.

Sus motivos

Una de las preguntas que no puedes dejar pasar es: ¿por qué quiso irse de casa de sus padres o mudarse de depa?, ya que su respuesta te dirá si tuvo problemas y qué clase de problemas con sus antiguos roomies, o bien si es que se salió de casa porque se enojó con su mamá, es probable que se trate de sólo un berrinche. Saber el tipo de motivos te dirá si es una persona sensata y capaz de sobrevivir a la independencia. 

Vivir en el orden 

¿Qué tan ordenado y limpio te consideras? Si a ti te gusta llegar y ver el depa ordenado, esta pregunta es muy importante. Saber si tu roomie está dispuesto a apartar un día a la semana para hacer la limpieza, puede ser un aspecto que defina si quieres vivir con él o no, ya que no querrás terminar limpiando el tiradero de otras personas, si apenas puedes con el tuyo.

Hablar del dinero

Pon sobre la mesa el costo de la renta, si es que esta incluye servicios y mantenimiento, cuestiónale, aunque no sea verdad, si está dispuesto a firmar junto contigo el contrato de arrendamiento, si contesta que sí, entonces se trata de una persona que está muy comprometida al pago de la mensualidad; si te dice que no, tal vez está persona no sea tan puntual en el pago de la renta.   

Casos hipotéticos

Tal vez en este punto haz logrado buen nivel de confianza en la conversación, si es así, sin que tu tono de voz sea muy intimidante, plantéale situaciones hipotéticas que tales como: si un día te quedarás sin chamba, ¿cómo le harías para pagar el alquiler?; o bien si un día no estoy y rompes algo del depa que es mío, ¿me lo dirías? Estas preguntas te ayudarán a saber si es una persona confiable, sincera u honesta.

Con esta lista te puedes guiar al momento de entrevistar a tu nuevo roomie. Elige los temas y las preguntas que consideres adecuadas a lo que buscas, yo sólo te dejo estas opciones, elige las preguntas que vayan más con tu personalidad y tu forma de pensar.

Procura ganarte su confianza, al momento de hacer la entrevista, haz que sea como una charla amena para que el prospecto de roomie no salga corriendo y diga que estás loca. Sí puede ser que parezcas un agente del FBI, pero recuerda que vivir con alguien extraño no es algo que se deba tomar a la ligera. 

Terminé con mi novio, ¿qué hago?

Sin duda un rompimiento es un proceso muy doloroso, pero no imposible de superar aunque así se sienta al principio. Es un duelo emocional que debes vivir con todo amor y respeto hacia ti, ya que por muy doloroso que esté siendo no puedes permitirte descuidar tu salud. 

Te dejo estas recomendaciones en caso de que estés pasando por esta situación.

1. Vívelo.
Vive cada emoción que estés sintiendo, no las evadas ni te distraigas con el famoso clavo que saca a otro clavo, eso no te va a funcionar y al final te hará sentir peor. Encuentra un momento del día en donde te sientas segura y tranquila de sacar toda esa ira, enojo y/o tristeza.

2. No huyas.
Lo primero que queremos es salir huyendo de ese dolor que estamos sintiendo. Por nuestra cabeza pasa cambiarnos de casa, de ciudad y hasta de país como si quisiéramos borrarnos del mapa; la mala noticia es que a donde vayas no podrás huir de ti. Mejor mantén la calma y quédate a sanarte y después con más calamita sin impulsos locos ya decidirás si lo mejor para ti es moverte.

3. No busques.
Si por tu parte hiciste y diste todo con total sinceridad y amor, no queda más que continuar tu camino y no rogar por amor. Si la persona decidió irse no busques, ni ruegues, porque tu autoestima se verá muy afectada y probablemente te haga sentir peor.

4. Pide ayuda.
Ir a terapia no es estar loco, es un acto de amor propio, es ser responsable contigo misma y cuidar de ti; es aceptar que sola no estás pudendo salir y que necesitas ayuda y qué mejor que ponerte en las manos de un experto que sin juicios te va a escuchar para que sanes la raíz de los problemas. Pedir ayuda no es de débiles, es de personas responsables y sanas. Recuerda que un terapeuta no te va a resolver la vida, esa la resuelves tú con decisiones sanas y conscientes y con el compromiso de querer estar bien. Ve con la mente abierta y con la voluntad de salir adelante.

5. No atentes contra ti.
Cuando caemos en este tipo de situaciones solemos recurrir a la autodestrucción porque parece que el dolor todavía no es suficiente; entonces dejamos de comer, o comemos en exceso, recurrimos a drogas, a alcohol, a vicios horribles y dañinos que al final ni nos aportan nada y al contrario nos pueden enfermar más. Come bien, en la medida que puedas sal de tu habitación y toma una pequeña caminata y el día que sientas un poco más de ánimo, haz un poco más de ejercicio. Manténte activa pero consciente de no evadir.

6. Cuéntaselo a quien más confianza le tengas.
Si por el momento pagar por un terapeuta no está dentro de tus posibilidades, apóyate en las personas que te aman y que quieren verte bien. Seguramente habrá personas que te juzguen, que te regañen, que se enojen contigo y te hagan sentir mal por extrañar a tu ex… ignóralas y quédate sólo con aquello que te sirva para seguir adelante, es tu proceso y no eres la única ni la última persona que pasará por esto.

7. Ponte límites.
Reconozcamos que nos encanta el drama y echarle sal a la herida con canciones, cartas y fotos, no está mal, es parte del proceso. Pero no te quedes ahí, ponte como meta un límite de tiempo para llorar todo lo que necesites y después seguir adelante.

8. No todos son iguales.
Amiga, date cuenta que no todos son iguales, quizá los que tú eliges sí son iguales porque ¡ah cómo nos encanta repetir patrones! Probablemente ahorita no te des cuenta y estés muy enojada con todos los hombres, pero los demás no tienen la culpa de lo que estás pasando. Tómate un tiempecito para sanar tus heridas antes de involucrarte sentimentalmente con alguien y mejor reflexiona qué aprendiste de tu pasada relación y de los errores que cometiste tú para no volverlos a repetir con alguien más. No se vale ir por la vida descargando las emociones que no sabemos manejar y lastimar a las personas.

9. No stalkees.
Sé que es muy difícil resistir las ganas de querer saber qué está haciendo la otra persona, pero créeme que eso sólo te daña y te mantiene en un círculo vicioso. Mi recomendación es bloquear a tu ex de todas las redes sociales, al menos en lo que dura tu proceso. Si después con el tiempo y ya sanadas las heridas vuelven a encontrarse, está bien, pero por el momento aléjate de cualquier noticia que tenga que ver con tu ex, pídele a tus amigos que no te informen nada de lo que ellos estén enterados. Recuerda que tú tienes un proyecto, TU SALUD, enfócate en ello.

10. Perdónate.
No vale la pena cargar con tantas culpas por malas decisiones del pasado, eso ya pasó y nada puede cambiarlo. Mejor aprende la lección y perdónate, que la vida sigue y aún hay mucho por descubrir y aprender.

11. No cierres tu corazón.
Es normal sentir un chingo de miedo después de terminar con alguien, porque obvio lo que menos queremos es que nos vuelvan a lastimar y entonces decidimos cerrarnos a toda posibilidad de conocer a gente nueva. Date la oportunidad de volver a amar.

12. Agradece.

Recuerda que todo en esta vida es temporal, que las personas no nos pertenecen y que nada dura para siempre, que cada persona y situación tú misma la generaste para conocer una parte de ti. Agradece internamente a la persona con la que compartiste una parte de tu vida, por que te mostró partes de ti que necesitabas reparar; de corazón desea su bienestar, porque todo lo que sale de nosotros es lo que llevamos dentro. 

Desde aquí espero que sientas mi abrazo sincero, recuerda que no estás sola y que vamos un día a la vez y como dijera Cerati: Poder decir adiós es crecer.

Vas a estar bien.

Es hora de irme

No sé por donde empezar, tengo un poco de miedo por la reacción que pudieras tener, pero es momento de que sepas que llegó la hora en que deje este hogar para ir a construir el mío.

No espero que lo entiendas, pero sí espero que lo respetes.

No me voy por ser mala hija, no me voy de libertina, no me voy porque ya no quiera a mi familia, tampoco me voy con nadie; me voy sola a un lugar a poner en práctica todos los valores que me inculcaste.

Tengo un poco de miedo, pero también estoy muy emocionada por comenzar esta nueva etapa y me encantaría que me acompañaras en esta travesía. Necesito tus consejos sobre cocina, sobre finanzas, pero sobre todo me gustaría saber que tu mano estará ahí para cuando sienta que el mundo se me viene encima.

Lamento mucho no cumplir con tus expectativas, pero durante todo este tiempo mis pensamientos y metas han cambiando y he decidido emprender este vuelo con mis propios proyectos e ideales. Agradezco el tiempo que compartimos porque me enseñaste a ser una mujer fuerte y por eso mismo es que quiero tomar mis propias decisiones. Quizá me equivoque, quizá cometa muchos errores, pero estoy segura que aprenderé de ellos para levantar mi vuelo con más fuerza y quiero que seas testigo de ello.

Probablemente te sientas un poco desilusionada por el momento, pero estoy segura que en un tiempo no muy lejano, estarás feliz y orgullosa de verme hacer este viaje. 

No me voy porque ya no te quiera, me voy porque es momento de gritarle al mundo quién soy y crecer a partir de mis propias experiencias. 

Tú tampoco tengas miedo, te prometo que dentro de todos los compromisos que me he propuesto para esta nueva etapa, está el de cuidar mi integridad física y emocional. Voy a estar bien. Seguiré pendiente de ti y nunca dudes en llamarme, porque seguramente tu voz me llenará el corazón y me dará la fuerza que necesito para no rendirme.

Será difícil el desapego en un principio, pero es un proceso natural que ambas partes debemos vivir y que pronto pasará. Lo que menos quiero es cruzar esa puerta en medio de enojos y gritos.

Te espero muy pronto en mi casa con un plato de sopa caliente de aquella receta que me enseñaste a hacer.

¿Quién chingados te crees?

Cuando comencé esta travesía de vivir sola, pensaba que todo iba a ser fiesta y rock and roll… y no les voy a mentir, en un principio sí fue así. Disfruté esta etapa con el que en ese entonces era mi “querer”. Le dimos vuelo a la hilacha y las noches se hacían cortas para darnos amor. Con el paso del tiempo sentía más la necesidad de que no se fuera; me daba tanto miedo quedarme sola cada vez que a la mañana siguiente o a mitad de la noche se iba.

Disfrutaba mucho de mis momentos de soledad, pero también estaba esperando a que llegara el momento de volverlo a ver… estaba en una relación totalmente codependiente y no lo sabía. ¿Quién chingados te crees para irte y dejarme así?

Pasó el tiempo y aquella relación terminó pero no tardé mucho en encontrar el consuelo en otra persona, pero aquella sensación de vacío y miedo de quedarme sola de nuevo se apoderó de mí. “¿No te vayas, por favor?, No me dejes” eran las palabras que pasaban por mi cabeza cada vez que “mi consuelo llenador de vacíos” se marchaba a la mañana siguiente. ¿Quién chingados te crees para irte y dejarme así?

En aquella soledad, donde no dejaban de retumbar las voces de autosabotaje, descubrí que estaba yo. Mi Yo llena de miedos, de complejos, de dolor y abandono. Y casi más a fuerza que de ganas tuve que verme frente a frente con todo eso que me dolía… fue así que en aquel silencio y en esa fría soledad, lloré incontables noches; muchas preguntas, pocas respuestas, más llanto. Con el tiempo fui cobrando más seguridad en mí y el miedo a la soledad ya era casi invisible. Me estaba por fin conociendo. Aquel dolor y miedo al abandono no era de aquellas personas, era el abandono a mí misma por depositar en manos de otras personas la responsabilidad de hacerme feliz.

“Ten, esta soy yo, encárgate de hacerme feliz y llenar mis vacíos”

Con esta fuerza y este poder que estaba recién estrenado me di el placer de convertir aquellas noches de dolor en verdaderas noches de amor propio. Y entonces la pregunta cambió de dirección: ¿Quién chingados te crees para merecer tan poco?  Me sentí con la fortaleza de cerrarle la puerta en las narices a los aprovechados que creían que por estar sola, necesitaba de su compañía. ¿Quién chingados te crees para creer que quiero/necesito tu compañía?

Pero no tenía toda la batalla ganada; volví a depositar mi confianza en personas que no debí. Fue como tener una recaída en aquel estúpido vicio de la codependencia; me lo repeché y sentí que había vuelto a perder. Odié a las personas que “me lastimaban”. No eran ellos los que me lastimaban, era yo la que permitía el daño, ellos sólo eran el reflejo de las cosas que me hacía falta conocer de mí misma para sanarme.

Con el tiempo y con las caídas aprendí que las personas son esas oportunidades que una misma genera para conocerse. Pude pasar de largo con los ojos cerrados en mi papel de víctima, porque ¡ah qué cómodo es!, pero mejor decidí recoger mis pedacitos y enfocarme en sanar mis heridas y comenzar por hacerme responsable de mí, de mis actos y de mis decisiones. Aprendí hasta agradecer a aquellos “villanos” por permitirme ver reflejados mis carencias afectivas y a entender que nada dura para siempre, que todo es un pequeño ciclo y que cada quien es responsable de su propia felicidad; aprendí a vivir mis procesos de manera más amorosa y respetuosa conmigo misma.

Aprendí a amarme

También aprendí a alejarme de lugares, situaciones y personas que no me sumaban y que me dañaban, porque mi voz interna me gritaba:
¿Quién chingados te crees para merecer esto?

Un día a la vez.

Oye, ¿Te acuerdas cómo fue que decidiste salir de casa de tus papás?

Tenías tantas ganas de ya no dar explicaciones de tus movimientos, de sentirte libre y capaz de comenzar tú solita un espacio diseñador por ti. Tenías miedo y emoción a la vez, quizá hasta sentiste un poco de culpa por no “estar haciendo lo correcto”, por no estar saliendo de blanco como tu familia lo creyó y probablemente hasta llegaste a creerte los juicios de las personas cuando decían que eras una libertina.

Y entonces un día decidiste empacar todos tus sueños, tus proyectos, tus ilusiones, tus miedos, tus juicios, tus culpas y llevártelos a un depa que quizá no era el que tanto veías en sueños, pero que parecía el lugar perfecto para repararte y comenzar de cero.

Quizá tú como yo, empezaste con un colchón en el suelo, tu ropa y una parrilla eléctrica, pero con un montón de cajas llenas de ilusiones y metas por cumplir. 

Qué duro es pasar un invierno en un depa sin muebles y sin ninguna otra compañía más que la tuya, ¿verdad? Te entiendo porque también lo viví.

Llegar a casa y no tener con quién platicar de lo que te pasó en el trabajo, o no tener con quien llorar las penas, parecía casi insoportable. Aquí fue cuando sentiste ganas de regresar a casa arrepentida de la “estúpida decisión de salirte”. Hiciste de todo para no sentirte sola, para romper el silencio del depa, para callar a toda costa las voces que explotaban en tu cabeza y que te repetían una y otra vez que quizá esa no había sido la decisión correcta. Extrañaste a tus papás, las peleas con tus hermanos, a tus mascotas que tuviste que dejar porque tu casera no te los permitía, extrañabas los desayunos y las comidas que te preparaba tu mamá para el trabajo y que muchas veces olvidaste sobre la mesa, extrañaste la calidez y la comodidad de aquel lugar del que saliste. Pasaste muchas noches llorando porque en tu afán de no sentirte solita, abriste tu hogar y corazón a un chico que poco le importó irse a la mañana siguiente. 

Tantos gastos que no tenías contemplados hacer, parecían ser ahora sí el motivo para abandonar tu sueño de ser independiente. 

Pasaron algunos meses y tu depa comenzaba a tomar forma, compraste algunas plantas, se murieron, compraste más… aprovechabas las ofertas del súper para hacer una despensa como si supieras que se aproximaba una guerra mundial… se te pudrió todo en el refri. Después algún amigo o familiar te regaló un mueble que a él ya no le servía, para ti fue un gran tesoro que llenó de alegría aquel lugar que en un principio parecía una bodega por las cajas que tardaste semanas en desempacar.

La soledad dejó de ser un conflicto y se convierte en el oasis perfecto para escucharte, amarte y respetarte sin juicios. 

¿Volver a casa de tus papás? ni loca.
Ahora ya sabes administrar tu dinero, cocinar las porciones perfectas para que no se pudra la comida en el refri, disfrutas pasar un fin desconectada del mundo encerrada en tu depa viendo Netflix, platicas con las plantas porque ahora ya no se te mueren, ya no necesitas llenar vacíos con otras personas porque ahora eres más consciente de que de esos te encargas tú misma. 

¿Te das cuenta cuánto has crecido y aprendido? ¿Te has felicitado por todos estos logros? Si no lo has hecho, déjame hacerlo por ti. Déjame decirte que eres una persona increíblemente fuerte, que quizá para muchos pudiera parecer poco, pero sólo tú y yo sabemos lo que cuesta mantener un depa; pero sobretodo sabemos lo que cuesta enfrentar juicios, miedos, culpas, reproches y aún así salir con el pecho inflado de orgullo y ganas de seguir recorriendo este viaje. El camino es largo y aún hay mucho por aprender, tendrás caídas fuertes de las que vas a creer que no podrás levantarte,  pero tu voluntad y el amor que durante todo este tiempo cosechaste en ti, te harán levantarte una y otra vez.

Abrázate por lo que eres, con todo y tus errores y malas decisiones, porque esas también han sido parte de la aventura y de tu proceso de crecimiento.

Te quiero y te admiro, mujer resiliente.