Cómo mudarte con tu lomito y no morir en el intento

Al fin te vas del nido, empiezas una nueva etapa, ya empacaste todo y estás casi con un pie fuera, pero volteas y ves a tu peludo y fiel compañero sentado en la orilla de la puerta con esa mirada que te ha vencido tantas veces, es cuando te das cuenta de que podrás irte del nido, pero no podrás dejar a tu cómplice atrás. Así que decides llevártelo a compartir esta nueva aventura contigo.

Lo ideal es que durante este proceso de mudanza puedas encargarlo, pero muchas veces no es posible, así que toma en cuenta que no será algo sencillo, ya que al cambiarte debes estar al pendiente de todo lo que pasa alrededor: que si el camión de la mudanza se retrasó, si el nuevo departamento tiene algunas fallas que no notaste antes, que si no cabe la cama por la puerta, esas y un sinfín de cosas más durante el cambio, y tendrás la cabeza en todo menos en tu mascota. Pero no te mortifiques que aquí te comentaré qué hacer para que tu mudanza sea una situación amena para ti y tu fiel compañero.

Checa que el nuevo lugar sea adecuado para él

Hay mascotas que requieren más espacio o adaptaciones que otras, y si vas a mudarte de depa con tu lomito, lo primero que debes hacer es checar que el nuevo sitio sea agradable para él, verifica si tiene el espacio suficiente, lugares donde pueda estar dentro de casa, si es fácil que se pueda mover por el depa. Asegúrate de que haya un jardín, un parque cerca o algún lugar donde puedas consentirlo y llevarlo a pasear.

No lo pierdas de vista

Entre tanto ajetreo es muy probable que tu atención esté en todo menos en tu perrihijo, así que puedes ponerle una correa o dejarlo dentro de un porta-mascotas para que se quede quieto por un rato, ya que con tanto movimiento es muy fácil que se estrese y quiera salir corriendo de ahí, y para evitar cualquier tragedia es importante que tenga una placa con su nombre y los datos necesarios para que, en dado caso que huya, pueda regresar contigo.

Haz una lista

Lleva a la mano lo que tu perrito va a requerir durante la mudanza. Antes de meter todo en las cajas haz una lista de las cosas que va a necesitar durante este proceso y no las empaques con lo demás. Ten disponible sus platos, comida, correa, la cama o algún juguete, créeme te evitarás de muchos problemas. 

Consiéntelo

Durante y después de la mudanza trata de ser un poco más accesible con él hasta que se acostumbre al nuevo lugar, esto ayudará a que el estrés provocado por tanto cambio no le afecte mucho. Puedes comprarle algún juguete nuevo, algunos snacks, darle un masaje, jugar con él o sacarlo a pasear más veces. Si comienza a ladrar, no lo regañes, es su manera de expresar que no entiende lo que está pasando.

No cambies la rutina

Mudarte de casa es cambiar tu rutina por completo, no volverá a ser la misma por más que trates de recuperarla. Con tantas cosas nuevas es normal que tu perro se sienta un poco desorientado y le gane el estrés, por ello intenta alimentarlo o sacarlo a pasear a la misma hora que lo hacías anteriormente. Esto le ayudará a darse cuenta de que lo valoras y no te has olvidado de él.

Que conozca el nuevo lugar.

Si se puede antes de la mudanza deja que tu perrihijo conozca el nuevo depa, llévalo a dar un par de vueltas y deja que olfatee cada rincón, si no se puede, espera y no desempaques, dale chance de dar un par de vueltas por el nuevo depa. Lo anterior hará que se familiarice más rápido con el nuevo lugar. (Si lo que tienes es un gato no lo dejes salir hasta que este haya reconocido el lugar, así evitarás que se pierda en una salida).

Ponlo guapo antes de mudarte.

Antes de mudarte lleva a tu perrihijo al veterinario, en primera para que te digan si está bien de salud y en segunda para que lo bañen, le corten las uñas y le saquen todo ese pelo que normalmente suele tirar. Esto ayudará a que tu compañero de aventuras no maltrate las paredes, el piso, la ropa o los muebles. No lo lleves sucio, así evitarás que tus nuevos vecinos se quejen por el mal olor y que tu nuevo depa no huela mal.

Si has decidido llevarte a tu lomito contigo, sabes que no hay manera de cambiar de opinión y separarte de él. Considera los puntos anteriores, porque tu perro no entenderá lo que pasa y resulta estresante para él, haz que este proceso sea leve. Te aseguro que al final de todo te sentirás feliz de compartir esta aventura independiente con tu cómplice peludo.

Qué preguntar al momento de buscar roomie

Elegir a un roomie para compartir tu depa no es tan fácil como parece, ya que no siempre congeniamos con todas las personas, ya sea por tu estilo de vida o que tu forma de ser prefiera ciertas personalidades que hagan de independizarte un proceso agradable y no un martirio. 

Por eso al momento de buscar un roomie es recomendable hacer una serie de preguntas que te indiquen cómo es esa persona: si está realmente comprometida a pagar la renta, si le gustan los animales o si es muy fiestera. Por ello si andas en busca de roomie y no sabes qué preguntarle, aquí te dejo una serie de preguntas y situaciones que puedes realizar al momento de seleccionar a ese compañero de cuarto y quedarte con quien más te convenga.

Conoce sus datos generales

Empezar por saber lo general te ayudará a romper el hielo y darán paso para hacer preguntas un poco más profundas, además para conocer a alguien es importantísimo saber cómo se llama, cuál es su edad, de dónde es, a qué se dedica, si su familia vive en la ciudad o en la localidad donde estás rentando el depa. Dentro de estas preguntas generales incluye algunas sobre su salud, si tiene alergias o si padece de alguna enfermedad de la cual tú sepas qué hacer en caso de alguna recaída. 

¿Por qué tu depa?

Preguntas como: ¿por qué elegiste este depa?, ¿de lo que viste anunciado qué te gustó?, ¿cuánto tiempo piensas quedarte? Te ayudarán a saber si es por un motivo cuerdo o convincente eligió vivir contigo, estas razones pueden ser: “me queda cerca del trabajo”, “me gusta la zona porque es céntrica” o “se adecua a mi economía”. También pregunta si está dispuesto a compartir gastos como insumos de limpieza o la despensa; esto te servirá para darte una idea de cómo optimizar gastos, es decir, si van a comprar detergente o papel de baño para los dos o tú comprarás sólo para ti. 

Conócelo más a fondo

Ya que hayas hecho una serie de preguntas un poco superfluas puedes adentrarte más en su persona, eso sí no seas tan intimidante al momento de hacerlas preguntas, guarda un tono amigable; si es posible haz que se vea como plática casual. Pregunta sobre hábitos de consumo, es decir, si fuma, si le gustan las fiestas, si tiene pensado llevar a sus amigos o a su pareja. Haz que te diga cuál es la rutina de su día a día, si sus horarios concuerdan con los tuyos; todo lo anterior evitará que tu futuro roomie haga fiestas en martes porque no trabaja el miércoles, pero tú sí. También pregunta si tiene hermanos, esto servirá para saber si está acostumbrado a la compañía y si sabe vivir con alguien más a parte de sus padres.

Sus motivos

Una de las preguntas que no puedes dejar pasar es: ¿por qué quiso irse de casa de sus padres o mudarse de depa?, ya que su respuesta te dirá si tuvo problemas y qué clase de problemas con sus antiguos roomies, o bien si es que se salió de casa porque se enojó con su mamá, es probable que se trate de sólo un berrinche. Saber el tipo de motivos te dirá si es una persona sensata y capaz de sobrevivir a la independencia. 

Vivir en el orden 

¿Qué tan ordenado y limpio te consideras? Si a ti te gusta llegar y ver el depa ordenado, esta pregunta es muy importante. Saber si tu roomie está dispuesto a apartar un día a la semana para hacer la limpieza, puede ser un aspecto que defina si quieres vivir con él o no, ya que no querrás terminar limpiando el tiradero de otras personas, si apenas puedes con el tuyo.

Hablar del dinero

Pon sobre la mesa el costo de la renta, si es que esta incluye servicios y mantenimiento, cuestiónale, aunque no sea verdad, si está dispuesto a firmar junto contigo el contrato de arrendamiento, si contesta que sí, entonces se trata de una persona que está muy comprometida al pago de la mensualidad; si te dice que no, tal vez está persona no sea tan puntual en el pago de la renta.   

Casos hipotéticos

Tal vez en este punto haz logrado buen nivel de confianza en la conversación, si es así, sin que tu tono de voz sea muy intimidante, plantéale situaciones hipotéticas que tales como: si un día te quedarás sin chamba, ¿cómo le harías para pagar el alquiler?; o bien si un día no estoy y rompes algo del depa que es mío, ¿me lo dirías? Estas preguntas te ayudarán a saber si es una persona confiable, sincera u honesta.

Con esta lista te puedes guiar al momento de entrevistar a tu nuevo roomie. Elige los temas y las preguntas que consideres adecuadas a lo que buscas, yo sólo te dejo estas opciones, elige las preguntas que vayan más con tu personalidad y tu forma de pensar.

Procura ganarte su confianza, al momento de hacer la entrevista, haz que sea como una charla amena para que el prospecto de roomie no salga corriendo y diga que estás loca. Sí puede ser que parezcas un agente del FBI, pero recuerda que vivir con alguien extraño no es algo que se deba tomar a la ligera. 

Terminé con mi novio, ¿qué hago?

Sin duda un rompimiento es un proceso muy doloroso, pero no imposible de superar aunque así se sienta al principio. Es un duelo emocional que debes vivir con todo amor y respeto hacia ti, ya que por muy doloroso que esté siendo no puedes permitirte descuidar tu salud. 

Te dejo estas recomendaciones en caso de que estés pasando por esta situación.

1. Vívelo.
Vive cada emoción que estés sintiendo, no las evadas ni te distraigas con el famoso clavo que saca a otro clavo, eso no te va a funcionar y al final te hará sentir peor. Encuentra un momento del día en donde te sientas segura y tranquila de sacar toda esa ira, enojo y/o tristeza.

2. No huyas.
Lo primero que queremos es salir huyendo de ese dolor que estamos sintiendo. Por nuestra cabeza pasa cambiarnos de casa, de ciudad y hasta de país como si quisiéramos borrarnos del mapa; la mala noticia es que a donde vayas no podrás huir de ti. Mejor mantén la calma y quédate a sanarte y después con más calamita sin impulsos locos ya decidirás si lo mejor para ti es moverte.

3. No busques.
Si por tu parte hiciste y diste todo con total sinceridad y amor, no queda más que continuar tu camino y no rogar por amor. Si la persona decidió irse no busques, ni ruegues, porque tu autoestima se verá muy afectada y probablemente te haga sentir peor.

4. Pide ayuda.
Ir a terapia no es estar loco, es un acto de amor propio, es ser responsable contigo misma y cuidar de ti; es aceptar que sola no estás pudendo salir y que necesitas ayuda y qué mejor que ponerte en las manos de un experto que sin juicios te va a escuchar para que sanes la raíz de los problemas. Pedir ayuda no es de débiles, es de personas responsables y sanas. Recuerda que un terapeuta no te va a resolver la vida, esa la resuelves tú con decisiones sanas y conscientes y con el compromiso de querer estar bien. Ve con la mente abierta y con la voluntad de salir adelante.

5. No atentes contra ti.
Cuando caemos en este tipo de situaciones solemos recurrir a la autodestrucción porque parece que el dolor todavía no es suficiente; entonces dejamos de comer, o comemos en exceso, recurrimos a drogas, a alcohol, a vicios horribles y dañinos que al final ni nos aportan nada y al contrario nos pueden enfermar más. Come bien, en la medida que puedas sal de tu habitación y toma una pequeña caminata y el día que sientas un poco más de ánimo, haz un poco más de ejercicio. Manténte activa pero consciente de no evadir.

6. Cuéntaselo a quien más confianza le tengas.
Si por el momento pagar por un terapeuta no está dentro de tus posibilidades, apóyate en las personas que te aman y que quieren verte bien. Seguramente habrá personas que te juzguen, que te regañen, que se enojen contigo y te hagan sentir mal por extrañar a tu ex… ignóralas y quédate sólo con aquello que te sirva para seguir adelante, es tu proceso y no eres la única ni la última persona que pasará por esto.

7. Ponte límites.
Reconozcamos que nos encanta el drama y echarle sal a la herida con canciones, cartas y fotos, no está mal, es parte del proceso. Pero no te quedes ahí, ponte como meta un límite de tiempo para llorar todo lo que necesites y después seguir adelante.

8. No todos son iguales.
Amiga, date cuenta que no todos son iguales, quizá los que tú eliges sí son iguales porque ¡ah cómo nos encanta repetir patrones! Probablemente ahorita no te des cuenta y estés muy enojada con todos los hombres, pero los demás no tienen la culpa de lo que estás pasando. Tómate un tiempecito para sanar tus heridas antes de involucrarte sentimentalmente con alguien y mejor reflexiona qué aprendiste de tu pasada relación y de los errores que cometiste tú para no volverlos a repetir con alguien más. No se vale ir por la vida descargando las emociones que no sabemos manejar y lastimar a las personas.

9. No stalkees.
Sé que es muy difícil resistir las ganas de querer saber qué está haciendo la otra persona, pero créeme que eso sólo te daña y te mantiene en un círculo vicioso. Mi recomendación es bloquear a tu ex de todas las redes sociales, al menos en lo que dura tu proceso. Si después con el tiempo y ya sanadas las heridas vuelven a encontrarse, está bien, pero por el momento aléjate de cualquier noticia que tenga que ver con tu ex, pídele a tus amigos que no te informen nada de lo que ellos estén enterados. Recuerda que tú tienes un proyecto, TU SALUD, enfócate en ello.

10. Perdónate.
No vale la pena cargar con tantas culpas por malas decisiones del pasado, eso ya pasó y nada puede cambiarlo. Mejor aprende la lección y perdónate, que la vida sigue y aún hay mucho por descubrir y aprender.

11. No cierres tu corazón.
Es normal sentir un chingo de miedo después de terminar con alguien, porque obvio lo que menos queremos es que nos vuelvan a lastimar y entonces decidimos cerrarnos a toda posibilidad de conocer a gente nueva. Date la oportunidad de volver a amar.

12. Agradece.

Recuerda que todo en esta vida es temporal, que las personas no nos pertenecen y que nada dura para siempre, que cada persona y situación tú misma la generaste para conocer una parte de ti. Agradece internamente a la persona con la que compartiste una parte de tu vida, por que te mostró partes de ti que necesitabas reparar; de corazón desea su bienestar, porque todo lo que sale de nosotros es lo que llevamos dentro. 

Desde aquí espero que sientas mi abrazo sincero, recuerda que no estás sola y que vamos un día a la vez y como dijera Cerati: Poder decir adiós es crecer.

Vas a estar bien.

Es hora de irme

No sé por donde empezar, tengo un poco de miedo por la reacción que pudieras tener, pero es momento de que sepas que llegó la hora en que deje este hogar para ir a construir el mío.

No espero que lo entiendas, pero sí espero que lo respetes.

No me voy por ser mala hija, no me voy de libertina, no me voy porque ya no quiera a mi familia, tampoco me voy con nadie; me voy sola a un lugar a poner en práctica todos los valores que me inculcaste.

Tengo un poco de miedo, pero también estoy muy emocionada por comenzar esta nueva etapa y me encantaría que me acompañaras en esta travesía. Necesito tus consejos sobre cocina, sobre finanzas, pero sobre todo me gustaría saber que tu mano estará ahí para cuando sienta que el mundo se me viene encima.

Lamento mucho no cumplir con tus expectativas, pero durante todo este tiempo mis pensamientos y metas han cambiando y he decidido emprender este vuelo con mis propios proyectos e ideales. Agradezco el tiempo que compartimos porque me enseñaste a ser una mujer fuerte y por eso mismo es que quiero tomar mis propias decisiones. Quizá me equivoque, quizá cometa muchos errores, pero estoy segura que aprenderé de ellos para levantar mi vuelo con más fuerza y quiero que seas testigo de ello.

Probablemente te sientas un poco desilusionada por el momento, pero estoy segura que en un tiempo no muy lejano, estarás feliz y orgullosa de verme hacer este viaje. 

No me voy porque ya no te quiera, me voy porque es momento de gritarle al mundo quién soy y crecer a partir de mis propias experiencias. 

Tú tampoco tengas miedo, te prometo que dentro de todos los compromisos que me he propuesto para esta nueva etapa, está el de cuidar mi integridad física y emocional. Voy a estar bien. Seguiré pendiente de ti y nunca dudes en llamarme, porque seguramente tu voz me llenará el corazón y me dará la fuerza que necesito para no rendirme.

Será difícil el desapego en un principio, pero es un proceso natural que ambas partes debemos vivir y que pronto pasará. Lo que menos quiero es cruzar esa puerta en medio de enojos y gritos.

Te espero muy pronto en mi casa con un plato de sopa caliente de aquella receta que me enseñaste a hacer.

¿Quién chingados te crees?

Cuando comencé esta travesía de vivir sola, pensaba que todo iba a ser fiesta y rock and roll… y no les voy a mentir, en un principio sí fue así. Disfruté esta etapa con el que en ese entonces era mi “querer”. Le dimos vuelo a la hilacha y las noches se hacían cortas para darnos amor. Con el paso del tiempo sentía más la necesidad de que no se fuera; me daba tanto miedo quedarme sola cada vez que a la mañana siguiente o a mitad de la noche se iba.

Disfrutaba mucho de mis momentos de soledad, pero también estaba esperando a que llegara el momento de volverlo a ver… estaba en una relación totalmente codependiente y no lo sabía. ¿Quién chingados te crees para irte y dejarme así?

Pasó el tiempo y aquella relación terminó pero no tardé mucho en encontrar el consuelo en otra persona, pero aquella sensación de vacío y miedo de quedarme sola de nuevo se apoderó de mí. “¿No te vayas, por favor?, No me dejes” eran las palabras que pasaban por mi cabeza cada vez que “mi consuelo llenador de vacíos” se marchaba a la mañana siguiente. ¿Quién chingados te crees para irte y dejarme así?

En aquella soledad, donde no dejaban de retumbar las voces de autosabotaje, descubrí que estaba yo. Mi Yo llena de miedos, de complejos, de dolor y abandono. Y casi más a fuerza que de ganas tuve que verme frente a frente con todo eso que me dolía… fue así que en aquel silencio y en esa fría soledad, lloré incontables noches; muchas preguntas, pocas respuestas, más llanto. Con el tiempo fui cobrando más seguridad en mí y el miedo a la soledad ya era casi invisible. Me estaba por fin conociendo. Aquel dolor y miedo al abandono no era de aquellas personas, era el abandono a mí misma por depositar en manos de otras personas la responsabilidad de hacerme feliz.

“Ten, esta soy yo, encárgate de hacerme feliz y llenar mis vacíos”

Con esta fuerza y este poder que estaba recién estrenado me di el placer de convertir aquellas noches de dolor en verdaderas noches de amor propio. Y entonces la pregunta cambió de dirección: ¿Quién chingados te crees para merecer tan poco?  Me sentí con la fortaleza de cerrarle la puerta en las narices a los aprovechados que creían que por estar sola, necesitaba de su compañía. ¿Quién chingados te crees para creer que quiero/necesito tu compañía?

Pero no tenía toda la batalla ganada; volví a depositar mi confianza en personas que no debí. Fue como tener una recaída en aquel estúpido vicio de la codependencia; me lo repeché y sentí que había vuelto a perder. Odié a las personas que “me lastimaban”. No eran ellos los que me lastimaban, era yo la que permitía el daño, ellos sólo eran el reflejo de las cosas que me hacía falta conocer de mí misma para sanarme.

Con el tiempo y con las caídas aprendí que las personas son esas oportunidades que una misma genera para conocerse. Pude pasar de largo con los ojos cerrados en mi papel de víctima, porque ¡ah qué cómodo es!, pero mejor decidí recoger mis pedacitos y enfocarme en sanar mis heridas y comenzar por hacerme responsable de mí, de mis actos y de mis decisiones. Aprendí hasta agradecer a aquellos “villanos” por permitirme ver reflejados mis carencias afectivas y a entender que nada dura para siempre, que todo es un pequeño ciclo y que cada quien es responsable de su propia felicidad; aprendí a vivir mis procesos de manera más amorosa y respetuosa conmigo misma.

Aprendí a amarme

También aprendí a alejarme de lugares, situaciones y personas que no me sumaban y que me dañaban, porque mi voz interna me gritaba:
¿Quién chingados te crees para merecer esto?

Un día a la vez.

Oye, ¿Te acuerdas cómo fue que decidiste salir de casa de tus papás?

Tenías tantas ganas de ya no dar explicaciones de tus movimientos, de sentirte libre y capaz de comenzar tú solita un espacio diseñador por ti. Tenías miedo y emoción a la vez, quizá hasta sentiste un poco de culpa por no “estar haciendo lo correcto”, por no estar saliendo de blanco como tu familia lo creyó y probablemente hasta llegaste a creerte los juicios de las personas cuando decían que eras una libertina.

Y entonces un día decidiste empacar todos tus sueños, tus proyectos, tus ilusiones, tus miedos, tus juicios, tus culpas y llevártelos a un depa que quizá no era el que tanto veías en sueños, pero que parecía el lugar perfecto para repararte y comenzar de cero.

Quizá tú como yo, empezaste con un colchón en el suelo, tu ropa y una parrilla eléctrica, pero con un montón de cajas llenas de ilusiones y metas por cumplir. 

Qué duro es pasar un invierno en un depa sin muebles y sin ninguna otra compañía más que la tuya, ¿verdad? Te entiendo porque también lo viví.

Llegar a casa y no tener con quién platicar de lo que te pasó en el trabajo, o no tener con quien llorar las penas, parecía casi insoportable. Aquí fue cuando sentiste ganas de regresar a casa arrepentida de la “estúpida decisión de salirte”. Hiciste de todo para no sentirte sola, para romper el silencio del depa, para callar a toda costa las voces que explotaban en tu cabeza y que te repetían una y otra vez que quizá esa no había sido la decisión correcta. Extrañaste a tus papás, las peleas con tus hermanos, a tus mascotas que tuviste que dejar porque tu casera no te los permitía, extrañabas los desayunos y las comidas que te preparaba tu mamá para el trabajo y que muchas veces olvidaste sobre la mesa, extrañaste la calidez y la comodidad de aquel lugar del que saliste. Pasaste muchas noches llorando porque en tu afán de no sentirte solita, abriste tu hogar y corazón a un chico que poco le importó irse a la mañana siguiente. 

Tantos gastos que no tenías contemplados hacer, parecían ser ahora sí el motivo para abandonar tu sueño de ser independiente. 

Pasaron algunos meses y tu depa comenzaba a tomar forma, compraste algunas plantas, se murieron, compraste más… aprovechabas las ofertas del súper para hacer una despensa como si supieras que se aproximaba una guerra mundial… se te pudrió todo en el refri. Después algún amigo o familiar te regaló un mueble que a él ya no le servía, para ti fue un gran tesoro que llenó de alegría aquel lugar que en un principio parecía una bodega por las cajas que tardaste semanas en desempacar.

La soledad dejó de ser un conflicto y se convierte en el oasis perfecto para escucharte, amarte y respetarte sin juicios. 

¿Volver a casa de tus papás? ni loca.
Ahora ya sabes administrar tu dinero, cocinar las porciones perfectas para que no se pudra la comida en el refri, disfrutas pasar un fin desconectada del mundo encerrada en tu depa viendo Netflix, platicas con las plantas porque ahora ya no se te mueren, ya no necesitas llenar vacíos con otras personas porque ahora eres más consciente de que de esos te encargas tú misma. 

¿Te das cuenta cuánto has crecido y aprendido? ¿Te has felicitado por todos estos logros? Si no lo has hecho, déjame hacerlo por ti. Déjame decirte que eres una persona increíblemente fuerte, que quizá para muchos pudiera parecer poco, pero sólo tú y yo sabemos lo que cuesta mantener un depa; pero sobretodo sabemos lo que cuesta enfrentar juicios, miedos, culpas, reproches y aún así salir con el pecho inflado de orgullo y ganas de seguir recorriendo este viaje. El camino es largo y aún hay mucho por aprender, tendrás caídas fuertes de las que vas a creer que no podrás levantarte,  pero tu voluntad y el amor que durante todo este tiempo cosechaste en ti, te harán levantarte una y otra vez.

Abrázate por lo que eres, con todo y tus errores y malas decisiones, porque esas también han sido parte de la aventura y de tu proceso de crecimiento.

Te quiero y te admiro, mujer resiliente.

¿Volaste sola del nido?

Te lloverán miles de críticas, buenas y malas, te tacharán hasta de lo que no imaginaste ser, te juzgarán por no hacer lo “correcto”, desilusionarás a muchas personas por no cumplir las expectativas que depositaron en ti… todo esto es problema de ellos, no tuyo.

Tu problema será de ahora en adelante enfrentarte a ti misma, a vivirte en soledades y silencios que a veces sentirás que te calan el alma, querrás regresar al lugar donde te sentías segura pero en el que ya no estabas cómoda, llorarás muchas noches, extrañarás hasta lo que te chocaba de tu familia, probablemente te enfrentes a problemas de salud y tendrás que aprender que ahora tú debes ver por ti, que si tienes frío en la noche tendrás que salir de tu cama para buscar una cobija más caliente, tendrás que lidiar con plomeros, albañiles, electricistas y quizá un día te canses y termines haciendo esos trabajos tú misma. Te preguntarás mil veces si hiciste lo correcto, querrás regresar, llorarás y te consolarás tu misma. Si te rompen el corazón tendrás que lidiar con el duelo emocional. No pasa nada, sigues ahí firme con tu decisión de estar en tu propio espacio, duele pero poco a poco irás sanando esas heridas. Comenzarás con pocos muebles, y cada artefacto para tu nuevo hogar por muy pequeño que sea, te llenará de orgullo de saber que lo compraste con tu dinero y a tu gusto. Después irás por más, y más, y más… te desfalcarás y muchas veces la comida se te echará a perder, tranquila que poco a poco sabrás administrarte. Sin querer te darás cuenta que ya han pasado meses, ya no tienes miedo ni dudas; has ganado seguridad en ti y en tus decisiones. Descubres que ya tienes gustos diferentes; que tus pensamientos, ideales, prioridades y proyectos han cambiado. 

Ya no te aterra el silencio ni la soledad; de hecho ya hasta añoras el momento del día en que llegues a tu casa, te quites el bra, avientes la bolsa y los zapatos y te tires en tu cama a disfrutar (te).  Ahora la soledad es tu perfecta aliada para abrazarte, escucharte y amarte.

No será sencillo el camino, pero te aseguro que no habrá regalo más grande que el que te acabas de dar al decidir salir del nido: conocerte a ti misma. 

Admiro tu valentía y la gran fortaleza que hay en tu alma para romper las reglas que te impusieron y perseguir tu felicidad.

Debes saber que yo, al igual que tú estoy en este proceso, con subidas y bajadas, con cambios fuertes e inesperados; pero hoy sé que todo lo que sucede es una oportunidad para conocerme y que este camino y compromiso es día con día. 

Recuerda que de ahora en adelante no estás sola, estás contigo y tus mil versiones. Y junto contigo estamos muchas mujeres dispuestas a darte algún consejo o un aliento para que no te rindas y sigas en este hermoso vuelo.

Disfruta tu nuevo espacio, es hora de poner las reglas tú y tomar las riendas de tu vida para decidir qué quieres para ti.

Con todo mi amor, Dalia. 

Cuidados básicos para tus plantas en el depa

Las plantas son de las mejores inversiones para el depa, ya que ayudan a mejorar nuestro estado de ánimo, son un aromatizante natural, nos relajan, purifican el aire de nuestro entorno, etcétera. Sin embargo, así como nos brindan muchas cosas también debemos cuidarlas, para que luzcan y estén sanas. 

Sé que a unas tienen el don de la jardinería, pero a otras les cuesta más trabajo, por eso si a ti te gustan las plantas, pero se te dificultan sus cuidados, aquí te dejo unos prácticos tips para que tus plantas sean tus huéspedes de honor y lo más bonito de tu depa. 

Cuando las compres pregunta o investiga

Cuando elijas y compres las plantas para tu depa, no olvides preguntarle al vendedor el cuidado que requiere, ya que hay plantas que necesitan cuidados especiales o dependiendo su especie unas necesitan más agua que otras, o bien investiga en Internet sus cuidados. Recuerda que las plantas crecen, unas más que otras y si crecen demasiado, tendrás que comprar una maceta más grande para trasplantarlas. 

Ubicación correcta

Todas las plantas deben estar en un lugar con buena luz, no debes ponerlas cerca de alguna salida de calefacción o de aire acondicionado, tampoco encima de la televisión o aparatos eléctricos que se calienten demasiado. Si tu planta es de sol, asegúrate de ponerla frente a una ventana o un lugar donde la luz pase fácilmente; pero si tu planta es de sombra, toma en cuenta una zona de tu depa en donde los rayos del sol no peguen directamente, sin embargo, tampoco prives totalmente a tu planta de la luz natural, ya que es necesaria para su funcionamiento. 

Para aprovechar más los rayos solares, ubícala en el este u oeste; menos luz solar ponla en el norte, y si quieres que luz sea leve, colócalas al sur. 

Hidrátalas lo necesario

A tus plantas debes de regarlas con el agua suficiente y necesaria para su especie, ya que si te pasas de agua o no le echas lo suficiente puede morir, por decir, las suculentas y las cactáceas necesitan que las riegues una vez por semana, pero las plantas de luz y sombra necesitan que las riegues una vez cada tres días. Recuerda que la tierra de la maceta debe permanecer húmeda, no mojada ni seca. También toma en cuenta que en invierno las temperaturas bajas secan sus hojas, usa un atomizador para rociarlas con agua, procura hacerlo por la noche para evitar quemarlas con los rayos de sol.

Aléjalas de todo mal 

Como todo ser vivo las plantas también se enferman y se ensucian, por ello una vez al mes límpialas, rocíales agua con un atomizador y pásales un trapo suave o un algodón, que utilices sólo para eso, así evitarás que se vean opacas por el polvo, no las limpies con un plumero, ya que este transmite plagas. Para evitar que tengan bichos extraños puedes ponerle insecticidas orgánicos que tú misma puedes preparar.

Mantenlas bonitas

Las plantas deben tener su propio cuidado estético, así que para que luzcan siempre verdes y coquetas, corta las partes que han crecido excesivamente y las hojas que luzcan marchitas. Recuerda utilizar unas tijeras que sean sólo para ese uso y desinféctalas con un poco de alcohol para la poda de cada planta, de esta manera evitarás plagas.

Plantas al aire libre

Estas al igual que todas las plantas deben tener la cantidad de agua suficiente, pero si están al aire libre trata de regarlas más seguido por que el sol absorbe el agua más rápido, toma en cuenta que en épocas de mucho sol debes aprovechar las mañanas muy temprano o las noches para que estas absorban la mayor cantidad de agua, esto para que no se quemen las hojitas ni el sol absorba la mayor cantidad de agua. Revísalas regularmente y deshazte de la mala hierba ya que absorbe la mayoría de los nutrientes. 

Estos son los cuidados básicos que debes tener con tus plantas para que estén sanas y te duren mucho tiempo. Recuerda que las plantas como todo ser vivo en un lugar doméstico necesitan atención. No es cuestión de “tener buena mano” con las plantas, es cuestión de RESPONSABILIDAD.

¿Mi depa se va a quedar solo?

(Tips para irte de viaje sin preocuparte por tu depa)

Viajar es de las mejores cosas que nos puede pasar en la vida, escapar un rato de la rutina, conocer nuevos lugares, sitios, personas, historias es de las cosas que, en lo personal, me emociona mucho y me divierte más. Sin embargo, cuando una vive en su depa de soltera y surge un viaje, significa que dejaremos nuestro depa solo por algunos días (o semanas). 

Te aseguro que no te sentirás bien si al llegar a casa encuentras aquel pedazo de pizza que dejaste en el refri lleno de hongos, los botes de basura llenos y oliendo mal o, peor aún, llegar al depa y encontrarlo patas pa’ arriba sin tus cosas de valor, porque algún amante de lo ajeno te dejó sin tele, compu, joyas y demás. Así que hice una lista de los puntos que debes considerar antes de salir a explorar el mundo, así evitarás que el viaje de tus sueños se convierta en una pesadilla.

Deja limpio tu depa

Yo sé que a muchas les da flojera limpiar el depa, porque se les juntó todo lo del viaje, pero antes de salir es importantísimo “hacer el quehacer”, porque al hacerlo los malos olores no se concentrarán, y los hongos, bacterias, insectos y todos aquellos seres indeseables no visitarán tu depa en tu ausencia. Tira la basura de los botes, lava trastes, regala la comida perecedera y lava pisos y superficies. Además, así evitarás el cansancio de llegar a limpiar el depa después del viaje.

A cerrar todo

Antes de irte debes cerciorarte que las llaves de paso del gas y el agua estén bien cerradas, fíjate que ningún grifo chorree. Vacía el congelador del refri y asegúrate de que ningún aparato electrodoméstico se quede conectado. También asegúrate de cerrar cortinas y ventanas, de tal manera que no se pueda ver hacia el interior de tu depa.

Cuéntaselo a quien más confianza le tengas

Antes de irte, avísale a alguien a dónde vas y por cuánto tiempo, déjale copias de las llaves de tu auto o de tu depa, también, dale tu número en caso de cualquier imprevisto. Lo ideal es contar con un buen vecino o persona de confianza que le eche un ojo a tu depa mientras te vas de vacaciones. Pídele, de favor, que recoja tu correspondencia para que no se acumule y los vecinos, por alguna razón, piensen que has abandonado el lugar. También, pregúntale si es posible que de vez en cuando se de unas vueltas por tu depa, para que cerciorarse de que no hay algún movimiento extraño en tu hogar. 

Por si las moscas

Recuerda que más vale prevenir que lamentar, y es mejor llevar a cabo ciertas medidas de seguridad para que tu depa no sea invadido por ladrones y se lleven las cosas por las que tanto te has esforzado. Así que, no hagas notar demasiado que te vas de vacaciones, sólo cuéntale a tus padres o a personas de confianza; no dejes a la vista tus cosas de valor como dinero, joyas, tarjetas bancarias, etcétera; tampoco dejes la llave de la puerta de tu casa escondida bajo el tapete de “Bienvenido” ni en la maceta que está al lado de la puerta, pues es muy fácil que los ladrones la encuentren. Por último, leí que hay unos aparatos que programan que tus electrodomésticos y la luz se enciendan y se apaguen cada cierto tiempo, utilizarlos ayudará a aparentar que hay alguien en casa.

Ahora sí, despreocúpate, con estos tips estarás lista para salir a explorar el mundo. Viaja tranquila y disfruta al máximo de las experiencias que un viaje te ofrece.

Cómo decorar un depa pequeño

Cuando nos salimos del nido en nuestra loca cabecita imaginamos que nuestra próxima residencia será un palacio, pero si les soy honesta, es muy difícil encontrar una mansión en buena zona que se adecúe a nuestras necesidades económicas, al menos que seas hijo de Slim.  En realidad, los depas en los que vivimos son pequeños y a veces con poca luz natural, tal vez el tuyo es lugar pequeño con uno o dos cuartos, una estancia más o menos pequeña en donde pones tus muebles y alguno que otro ornamento, sin embrago no importa lo chico que sea tu depa puedes decorarlo y convertirlo en el mejor rincón del mundo. Aquí te dejo unos tips. 

Muebles

Los muebles para la estancia deben ser ligeros o de líneas simples, un poco minimalistas, porque si utilizas muebles de un estilo muy recargado, no lucirán por el espacio que es reducido y sólo lograrás que el depa se vea amontonado. Otra opción sería usar muebles de doble uso, ya sea un sillón con un baúl o una cama con cajoneras. Para el comedor utiliza una mesa pequeña rectangular con tal de que puedas pegarla por un extremo a la pared y en la sala opta por usar sólo un sillón de dos lugares (o tres, si tienes una pared larga) y usa pufs como complemento.

Repisas

Saca provecho de las paredes y coloca repisas en donde puedas poner los adornos, sin llegar a atascarlas con tus treinta medallas de Karate, sólo pon sobre ellas los ornamentos necesarios, sino harás que el depa se convierta en una obra Barroca. También utiliza la pared para colgar la tele con un sujetador, así ahorrarás espacio.  Lo mejor de las repisas es que las puedes poner tú solita.

Paredes

Procura que las paredes del depa sean color blanco o claro, ya que estos colores reflejan más los rayos de luz, pero si crees que con las paredes blancas el depa luce muy simplón, puedes apoyarte con muebles de colores cálidos o alegres que le brinden vida a la estancia. 

Cortinas y cortineros

Al momento de elegir cortinas opta unas que sean lisas o bien con líneas paralelas, creará una ilusión de amplitud. También cuando pongas los cortineros, colócalos unos cuantos centímetros más arriba del borde de la ventana, esto dará la ilusión de que las ventanas son más grandes y hay más espacio.   

Espejos

Si tú eres fan de los espejos, utilízalos en las paredes, pues generarán la ilusión de que el depa es más grande. Ponlos en la pared, siempre y cuando el marco o el estilo del espejo sea del mismo estilo del que has decorado el depa. 

Librero 

Una buena opción es utilizar un librero que esté pegado a la pared, dará la sensación de que el depa es grande, entre más alto el librero más grande se verá el depa. Sin embargo no es algo obligatorio para decorar tu espacio.

 En los depas pequeños lo más conveniente es que todos los espacios sean aprovechados, así que puedes comprar muebles hechos a la medida como un tocador alguna alacena, o bien, negocia con tu casero para que manden a hacer muebles a la medida o puertas corredizas para que ahorren espacio. ¡OJO! Si y sólo sí, obtienes alguna ganancia de invertir en el depa, hazlo.

Mantén el depa ordenado.

El orden es el mejor aliado para cualquier tipo de depa, ya sea uno enorme o pequeño. Tener las cosas en su lugar ayudará a que los espacios se vean libres y haya más fluidez. Saca a tu Mary Kondo que llevas dentro y comienza por ponerle orden a todos los rincones y cajones.

No importa en dónde vivas, el chiste es que al llegar a tu depa te sientas bien, porque te gusta donde vives y lo has ido construyendo con tu esfuerzo y tus gustos. Así que sigue estos tips y, como lo dije antes, haz de tu depa el mejor rincón del mundo.