Es hora de irme

No sé por donde empezar, tengo un poco de miedo por la reacción que pudieras tener, pero es momento de que sepas que llegó la hora en que deje este hogar para ir a construir el mío.

No espero que lo entiendas, pero sí espero que lo respetes.

No me voy por ser mala hija, no me voy de libertina, no me voy porque ya no quiera a mi familia, tampoco me voy con nadie; me voy sola a un lugar a poner en práctica todos los valores que me inculcaste.

Tengo un poco de miedo, pero también estoy muy emocionada por comenzar esta nueva etapa y me encantaría que me acompañaras en esta travesía. Necesito tus consejos sobre cocina, sobre finanzas, pero sobre todo me gustaría saber que tu mano estará ahí para cuando sienta que el mundo se me viene encima.

Lamento mucho no cumplir con tus expectativas, pero durante todo este tiempo mis pensamientos y metas han cambiando y he decidido emprender este vuelo con mis propios proyectos e ideales. Agradezco el tiempo que compartimos porque me enseñaste a ser una mujer fuerte y por eso mismo es que quiero tomar mis propias decisiones. Quizá me equivoque, quizá cometa muchos errores, pero estoy segura que aprenderé de ellos para levantar mi vuelo con más fuerza y quiero que seas testigo de ello.

Probablemente te sientas un poco desilusionada por el momento, pero estoy segura que en un tiempo no muy lejano, estarás feliz y orgullosa de verme hacer este viaje. 

No me voy porque ya no te quiera, me voy porque es momento de gritarle al mundo quién soy y crecer a partir de mis propias experiencias. 

Tú tampoco tengas miedo, te prometo que dentro de todos los compromisos que me he propuesto para esta nueva etapa, está el de cuidar mi integridad física y emocional. Voy a estar bien. Seguiré pendiente de ti y nunca dudes en llamarme, porque seguramente tu voz me llenará el corazón y me dará la fuerza que necesito para no rendirme.

Será difícil el desapego en un principio, pero es un proceso natural que ambas partes debemos vivir y que pronto pasará. Lo que menos quiero es cruzar esa puerta en medio de enojos y gritos.

Te espero muy pronto en mi casa con un plato de sopa caliente de aquella receta que me enseñaste a hacer.

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