¿Volaste sola del nido?

Te lloverán miles de críticas, buenas y malas, te tacharán hasta de lo que no imaginaste ser, te juzgarán por no hacer lo “correcto”, desilusionarás a muchas personas por no cumplir las expectativas que depositaron en ti… todo esto es problema de ellos, no tuyo.

Tu problema será de ahora en adelante enfrentarte a ti misma, a vivirte en soledades y silencios que a veces sentirás que te calan el alma, querrás regresar al lugar donde te sentías segura pero en el que ya no estabas cómoda, llorarás muchas noches, extrañarás hasta lo que te chocaba de tu familia, probablemente te enfrentes a problemas de salud y tendrás que aprender que ahora tú debes ver por ti, que si tienes frío en la noche tendrás que salir de tu cama para buscar una cobija más caliente, tendrás que lidiar con plomeros, albañiles, electricistas y quizá un día te canses y termines haciendo esos trabajos tú misma. Te preguntarás mil veces si hiciste lo correcto, querrás regresar, llorarás y te consolarás tu misma. Si te rompen el corazón tendrás que lidiar con el duelo emocional. No pasa nada, sigues ahí firme con tu decisión de estar en tu propio espacio, duele pero poco a poco irás sanando esas heridas. Comenzarás con pocos muebles, y cada artefacto para tu nuevo hogar por muy pequeño que sea, te llenará de orgullo de saber que lo compraste con tu dinero y a tu gusto. Después irás por más, y más, y más… te desfalcarás y muchas veces la comida se te echará a perder, tranquila que poco a poco sabrás administrarte. Sin querer te darás cuenta que ya han pasado meses, ya no tienes miedo ni dudas; has ganado seguridad en ti y en tus decisiones. Descubres que ya tienes gustos diferentes; que tus pensamientos, ideales, prioridades y proyectos han cambiado. 

Ya no te aterra el silencio ni la soledad; de hecho ya hasta añoras el momento del día en que llegues a tu casa, te quites el bra, avientes la bolsa y los zapatos y te tires en tu cama a disfrutar (te).  Ahora la soledad es tu perfecta aliada para abrazarte, escucharte y amarte.

No será sencillo el camino, pero te aseguro que no habrá regalo más grande que el que te acabas de dar al decidir salir del nido: conocerte a ti misma. 

Admiro tu valentía y la gran fortaleza que hay en tu alma para romper las reglas que te impusieron y perseguir tu felicidad.

Debes saber que yo, al igual que tú estoy en este proceso, con subidas y bajadas, con cambios fuertes e inesperados; pero hoy sé que todo lo que sucede es una oportunidad para conocerme y que este camino y compromiso es día con día. 

Recuerda que de ahora en adelante no estás sola, estás contigo y tus mil versiones. Y junto contigo estamos muchas mujeres dispuestas a darte algún consejo o un aliento para que no te rindas y sigas en este hermoso vuelo.

Disfruta tu nuevo espacio, es hora de poner las reglas tú y tomar las riendas de tu vida para decidir qué quieres para ti.

Con todo mi amor, Dalia. 

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